"Ni Héroe, ni Traidor": Hablamos con Inés Estévez

La actriz protagoniza, junto a Juan Grandinetti y Rafael Spregelburd, el nuevo estreno nacional de la semana

Por Rolando Gallego

En “Ni Héroe ni Traidor” de Nicolás Savignone (Los desechables) se profundiza en el estado de ánimo de un grupo de personas que ven agobiados por la Guerra de Malvinas, un conflicto en el que jóvenes debieron hacerse hombres de un día para otro sin quererlo.

Juan Grandinetti encabeza la narración como ese adolescente que se debate entre las dos posiciones del título junto a sus padres (Inés Estévez, Rafael Spregelburd) y entorno. HACIENDOCINE dialogó con Estévez para conocer más de su participación en el proyecto y cómo impulsó el personaje hacia otros lugares.

En la película hacés de una madre que se desvive por su hijo y lucha para evitar perderlo ¿fue difícil encarnarla imaginando el rol desde otra época?

No sé si el rol de esta mujer tiene que ver con esa contención emocional en sintonía con la época, creo que no, que las mujeres hemos siempre sido expansivas y protagonistas de nuestras propias historias, marcos y conflictos. En el caso de esta película la madre no es tan periférica en la historia, como me ha tocado en otras producciones, había una cierta incidencia que no es con la que se plasmó. Hablé con el director que me había tocado hacer otras madres, que eran personajes satélites y podían no estar, pero acá había cierta incidencia, principalmente en el desenlace y le propuse que fuera más contundente eso, no desde la modificación del guion sino desde la actuación y él se entusiasmó. Esto se desarrolló desde el marco escrito y se trabajó desde la conciencia, porque es el personaje que más conciencia tiene e incide de cierta forma, dentro de esos parámetros, del estereotipo femenino, que no estoy de acuerdo, creo que eso no pasa en la realidad. No ví la película y no sé cuál es el resultado, tengo en la cabeza el guion y no la película.

Tu personaje tiene gran protagonismo…

Entonces Nicolás cumplió, para que mi personaje deje de ser pasivo y es más activo.

¿Cómo es trabajar con director que escucha?

Yo lo conocí a Nicolás en el marco de esta película y me encontré con una persona íntegra, muy humano, sereno, reflexivo, flexible, tomando todas las sugerencias con una gran claridad, no lo vi dudar en ningún momento, él sabía cómo contar lo que quería contar.

¿Cómo fue recuperar esta parte de la historia?

Es raro para mí hacer de madre porque yo era una adolescente en esa época, estaba en el secundario y nos dijeron un día hay una guerra y hay que aprenderse este himno, ese fue toda la información. Es interesante ponerse en la piel de la madre de un chico convocado y me atrapó mucho la idea que la película lejos de plantear la grandilocuencia nefasta de la guerra en sí se mete por el ojo de la cerradura en una situación más endogámica, en el corazón de una familia de clase media de bajos recursos, pero con cierto nivel intelectual que se ven atravesados por esta circunstancia espantosa.

Y que un poco plante eso que está en el título, ni héroes ni traidores…

Sí, desde la ética, no desde la moral, que es del orden social, de la ética que es esencial, del ser, son buenas personas que padecen el shock de la noticia.

¿Cómo fue el reencuentro con Juan?

En esa otra película mi personaje era testigo, había situaciones de peligro y la madre se quedaba en la casa esperando y el hombre salía a ver qué pasaba con el hijo. Me empecé a encontrar con eso, como en Acusada, fueron dos madres argentinas y en esta película es en donde por primera vez siento que la madre una tiene incidencia en la historia. Reencontrarme con Juan fue delicioso, es un actor muy rico, muy preparado, una persona deliciosa, un chico super simple con herramientas muy vastas, con una capacidad natural muy grande.

En un momento de tu carrera te retiraste, volviste con todo ¿cómo te ves en esta época, con los cambios de la sociedad, tu lugar, etc.?

En mi camino personal no encuentro grandes diferencias desde que empecé a pegarla para acá.

¿Qué fue lo primero que hiciste?

Lo primero, recién llegada a Buenos Aires fue Saltimbanquis, comedia musical infantil de gran nivel, durante casi 10 años, paralelamente buscaba papeles en televisión y cine y de la tele no me llamaban, pero sí del cine, hice El camino del sur, y años después hice Zona de riesgo en TV, El diluvio que viene en teatro y Matar al abuelito en cine. Convergieron todos en un mismo año, después de quince de remarla, ese fue mi comienzo.

¿Ves grandes cambios?

Desde la profesión no noto grandes cambios, tuve la suerte de tener espacio, protagónicos fuertes, personalmente no lo noto en mi camino personal, nunca noté una dificultad de trabajar en el medio o tener protagonismo por ser mujer, si me ha pasado que me convoquen con un actor para protagonizar algo al mismo nivel artístico y que el actor cobre más por ser varón, pero eso sigue sucediendo. Tal vez me pasa más ahora que antes de ponerme a pensar que me convoquen para hacer tres madres argentinas en el transcurso de dos años y dos de ellas no tengan ni voz ni voto, podrían no estar y la historia igual funcionaría.