Perdida por perdida

Cetáceos llega a los cines presentando la mirada de una nueva directora argentina: Florencia Percia. A través de la comedia silenciosa y el drama introvertido, la cineasta debutante narra el breve período emocional de un personaje semanas después de una mudanza.

Si uno empezaba a intuir que la vitalidad de la comedia local estaba en franca retirada, tal vez el estreno de Cetáceos contradiga –felizmente– esas sospechas. Asentadas las bases de una comedia de corte medianamente industrial y comercialmente exitosa en Argentina, la robustez del género declinó visiblemente en los últimos años, empantanada en las tierras del costumbrismo más empalagoso, el desempeño hiperbólico de sus protagonistas y el lugar común como guía. En ese sentido, la película de Florencia Percia aporta aire fresco al anquilosado universo de la comedia. Con reenvíos al cine de Martín Rejtman, esta ópera prima apuesta por la sobriedad y la sutileza.

La historia comienza con una mudanza. Apenas estrenan departamento, Clara (Elisa Carricajo) y Alejandro (Rafael Spregelburd) se separan por unos días porque a él lo espera un congreso de literatura en Italia. En ese contexto, en la soledad de un departamento repleto de cajas sin abrir, Clara experimenta un nuevo posicionamiento. La aparente desidia que manifiesta su rostro es a su vez el motor de la configuración de una nueva mirada: se divierte en bares con una nueva vecina, se inscribe en Tai Chi y hace un retiro espiritual. La mudanza entonces pasa de ser una experiencia estresante a una pura potencia: la posibilidad de un nuevo ordenamiento afectivo.

 

¿Cómo fue surgiendo la idea que te impulsó a filmar Cetáceos?

Quería trabajar, por un lado, con la idea de un aislamiento que se da, paradójicamente, en un espacio demasiado lleno, colmado. Y, por otro lado, me interesaba el vagabundeo, que la cámara pudiera seguir a una mujer que se permitiese poner en paréntesis su vida y perderse en el azar que emerge de lo cotidiano. Primero fue importante establecer la situación y el contexto que llevan a la protagonista a hacer esa pausa. Atrás de la necesidad de aislarse también están los otros, la relación con su pareja, con su trabajo y sus colegas. Vínculos que no se actualizan, que se generan a partir de imposturas y apariencias pero que están repletos de contradicciones. También la idea surge a partir del humor, de captar ciertas instancias casuales o escenas diarias que para mí están rodeadas de comicidad, que le dan un espesor a la protagonista y que me permitieron observar su transitar con distancia, sin dramatismo, sin determinismo.

 

Desde lo emocional, el personaje que interpreta Carricajo parece siempre bastante contenido, casi en un grado cero de la gestualidad. ¿Cómo laburaste con ella desde la dirección dramática para lograr esto?

Con Elisa Carricajo hicimos un trabajo bastante minucioso. Antes de empezar a filmar nos juntamos muchas veces a conversar sobre el personaje. Pensamos detalles, posturas corporales y leímos juntas el guion. Clara es una mujer silenciosa y se tenía que transmitir su estado con un mínimo gesto, con una mirada. Pero, además, el personaje es a partir de los otros y era necesario trazar la maqueta de esos vínculos para poder entender la expresividad de la protagonista. Por eso ensayamos con todos los actores de la película. Nuestro primer encuentro fue con Rafael Spregelburd; era importante definir la relación entre Clara y Alejandro, cómo es ella en su vida, con su pareja, para poder marcar esa pequeña diferencia en los momentos en los que estuviera sola. La exuberancia de los personajes y el entorno que ellos van creando permitieron definir el carácter y el posicionamiento de Clara durante su travesía. Esta idea está trabajada también desde la puesta en escena. La cámara no resalta con un primer plano lo que le pasa a ella, al contrario, su estadose va intuyendo a partir del plano general, desde una coreografía a veces teatral; en la escena el foco busca captar todos los detalles, todas las intenciones que están jugando al mismo tiempo (que se desprenden de los otros personajes, del sonido, de los escenarios).

 

La película trabaja un humor austero, muy sutil, y logra evitar que se identifique algún tipo de burla hacia los personajes. ¿Cómo fuiste encontrando ese tono?

El humor que se burla es el que tiende a ser referencial y se ampara en los estereotipos. Yo trato justamente de evitar esto. El tono de la película estaba muy claro desde el guion, me interesaba trabajar un humor de lo mínimo y me gusta observar situaciones cotidianas. Pequeños momentos silenciosos, casi invisibles de la vida diaria, que están repletos de comicidad y que a veces pueden ser absurdos. Busco un humor que ponga en abismo el sentido común y no que se construya a partir de él. Se trabajó la comicidad desde el sonido, la fotografía, el arte y, particularmente con los actores, construimos sus personajes casi de forma lúdica, marcando rasgos que los caracterizaran

 

Se hicieron algunas lecturas en clave feminista de Cetáceos, sobre todo por la situación de relativa abulia –como producto de pequeñas sujeciones cotidianas que vive por parte de su pareja– de la que va saliendo el personaje de Clara. ¿Estás de acuerdo con esta interpretación? ¿Qué mirada tenés acerca de lasmicrotransformaciones que experimenta el personaje?

Hay sujeciones pero no se reducen a una relación de a dos, sino que son sujeciones que se reproducen en la atmósfera social, imperativos silenciosos o implícitos en los que a veces nos vemos envueltas las mujeres sin quererlo. Esas sujeciones se forman a partir de una vulgarización, por ejemplo, de lo que implica seguir una carrera, estar en pareja o tener una vida con alguien. Estas cosas se vuelven estereotipos y se terminan convirtiendo en mandatos. Clara se desprende de a poco de esas exigencias. A partir de la mudanza (mudanza también de perspectiva) se le presenta la posibilidad de asomarse a otros itinerarios. Es una mujer que se permite salir del sometimientos de esos automatismos que determinan su vida. Clara se encuentra inmersa en un mundo en el que lo que la define (sus actividades, su relación con Alejandro) limitan su posición y la forma en la debería responder. A lo largo de la película ella va a preguntarse cuál es el lugar, no que se le impone, sino en el que verdaderamente quisiera estar.

 

Suele emparentarse a Cetáceos con el registro sobrio de las películas de Martín Rejtman. ¿Te interesa su cine? ¿Su filmografía significó una referencia para vos en el proceso de producción?

Martín Rejtman es un gran director que tuvo una mirada transformadora del cine. A mí por supuesto me gusta mucho su obra, lo admiro y lo conozco.

 

¿Cómo ves la escena del cine argentino independiente? ¿Qué búsquedas estilísticas de tus contemporáneos te llaman la atención o te estimulan?

El cine independiente es muy amplio, hay diferentes ideas, miradas, narrativas, formas de producción y de realización. La escena cinematográfica en Argentina es súper activa, hay cantidad de directores y directoras que están haciendo cosas muy valiosas y en distintos sentidos. Es justamente esta riqueza de producción lo que me parece estimulante, me gusta ver lo que hacen mis contemporáneos, discutir con ellos sobre qué cine hacer y cómo. Hay películas que no dialogan explícitamente con Cetáceos pero tienen muchos puntos en común. No obstante, en este momento, quienes hacemos cine estamos muy preocupados porque hay mucha incertidumbre con respecto a las políticas de fomento del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. Es importante que desde el INCAA se siga apoyando al cine independiente y fomentando un cine plural y federal. Un cine que no tiene grandes empresas atrás y que, al asumir riesgos estéticos y formales, necesita ayuda tanto en la producción como en la exhibición. Si bien esta no es la única forma de fomento del cine, es fundamental para garantizar una multiplicidad de voces.

 

La película se programó en Bafici 2017. ¿Por qué se estrena comercialmente casi un año después? ¿Cómo ves el circuito de distribución y exhibición en Argentina?

Nos hubiera gustado estrenar antes pero por un tema que tiene que ver con la producción de la película y con el INCAA tuvimos que pasarlo para este año. La exhibición y la distribución son unos de los déficits del cine argentino. Es necesario que existan políticas de protección que acompañen estos procesos. Como dije antes, el cine independiente no tiene una empresa atrás o un canal de televisión que lo respalde, se hace muy difícil llegar a las salas y lograr que el público conozca lo que hacemos. Es importante implementar nuevas políticas para regular la distribución cinematográfica, aumentar la cuota de pantalla del cine argentino y, también, que se abran otros Espacios INCAA y salas que tengan una programación por fuera de los multipantallas.

 

Cetáceos

De Florencia Percia

2017 / Argentina / 73’

Estreno: 15 de marzo