Quien te ha visto y quien TV

Nuevas compras millonarias y batallas por la neutralidad de la red se entrecruzan en la agenda de las productoras y distribuidoras de películas y series. Para entender cómo HBO, Netflix y Fox-Disney se preparan más fuertes que nunca en el nuevo año que se acerca, armamos este didáctico panorama.

Volumen, disponibilidad, exclusividad, calidad. En un segmento que parece oscilar entre una esperanzadora expansión y una preocupante atomización, cada jugador pone en la cancha sus jugadas más llamativas para quedarse con esa porción de público dispuesta a pagar por sus servicios. No todos ofrecen lo mismo ni se posicionan en el mismo lugar, no parecen hablarles a los mismos espectadores, más allá de que muchas veces lo sean, y la batalla es por tentar a cada persona que tenga una pantalla más o menos cerca de su rostro. ¿Qué prometen los gigantes de la ficción en serie y los contenidos on demand para 2018?

 

HBO: calidad sobre cantidad

Si HBO tuviera disponible un deseo por pedir, sin lugar a dudas sería la posibilidad de volver a dar con la receta para construir el próximo Game of Thrones. Con un año libre de dragones y ejército de muertos andantes (la última temporada está programada para 2019), e incluso más allá de esas cinco historias o spin off del éxito de la marca que ya están encargados, HBO necesita una nueva gallina de los huevos de oro: propuestas audaces, misterio, sexo y una distinguida calidad como su gran diferencial más poderoso. Con canales premium y servicio on demand, pareciera que la intención es ubicar sus productos entre las delicatessen del menú de ficciones, esas que se ven de a uno o dos capítulos y para las cuales aún puede llegar a funcionar eso de que cada semana se estrenen un puñado de minutos nuevos.

Sin embargo, habría que contemplar la posibilidad de que hoy ya no sea posible llevar un solo estandarte destacado que lidere al resto que viene atrás, sino que puede ser el momento de pensar en una batería de títulos que ofrezcan un combo imperdible. Con Big Little Lies como la grata sorpresa de 2017 para la marca, cuatro son las ficciones nuevas ya anunciadas para algún momento de los próximos doce meses. Here, Now, con Tim Robbins y Holly Hunter (10 episodios), pone su cuota de ansiedad, misterio y drama. Barry lleva al frente a Bill Hader (Saturday Night Live) y lo junta detrás de cámara con Alec Berg (productor de Silicon Valley). Producida por Will Ferrell y Adam McKay, Succession encuentra a Brian Cox al mando de una familia que maneja un conglomerado de medios. Finalmente, la esperada Sharp Objects, basada en el libro de Gillian Flynn y protagonizada por Amy Adams, muestra un thriller psicológico, entretelones políticos, viejos conocidos y nuevas apuestas en un panorama que, por ahora y a diferencia de 2017, no tiene una pata en la producción local luego del rodaje y estreno de El jardín de bronce.

Mientras uno de los grandes pendientes es lograr que la aplicación no colapse y funcione como una verdadera librería digital disponible las 24 horas, entre los regresos prometidos ya se encuentran las temporadas número dos de The Deuce, Divorce, Crashing y Westworld, la tercera de Insecure, la cuarta de Ballers y la quinta de Silicon Valley.

 

Netflix: multiplicar y jugar de local

El enfoque del gigante mundial para el año que viene terminó de dar el giro hacia lo local con el que ya venía coqueteando en el resto del mundo. Más allá de que la idea tenga más fuerza en lo discursivo que en la diversificación de producción, para cerrar 2017, el evento de Netflix estuvo protagonizado por el anuncio de diez producciones argentinas: documentales de Fangio y Boca Juniors, seis especiales de comedia, la serie Edha (dirigida por Daniel Burman) y Go! Vive a tu manera, el musical para adolescentes que reúne nombres que estuvieron detrás de programas como Chiquititas y Violetta.

Es verdad que Netflix venía sumando series de diversas latitudes. Compró y produjo en España, incursionó en Brasil con títulos como 3% y recientemente estrenó la interesante Dark (Alemania), entre otros tantos títulos. Y, si bien el contenido de todos estos lares sigue siendo bastante menor en cantidad al norteamericano, hay un giro interesante en todo aquello, siempre en el contexto de un foco que está puesto en producir contenido para estrenarlo de modo exclusivo.

Pero el año no iba a cerrar allí en lo más mínimo. Promediando diciembre, Netflix se metió en una discusión que tal vez esté pasando un poco más desapercibida de lo que debería y que afectaría profundamente las normas del streaming: la neutralidad de la red. La FCC (Federal Communications Commission) es la agencia estatal norteamericana que regula las telecomunicaciones en aquel país. La neutralidad (puesta en marcha legalmente durante el gobierno de Obama) garantiza que quienes proveen el servicio de Internet traten de igual manera a todo el tráfico de datos que circula por la red. La complejidad que supone el hecho de que la FCC quiera desregular el tráfico de datos aborda puntos fundamentales como su privacidad o el trato (o maltrato) especial que podrían recibir algunos servicios que utilicen Internet como su principal insumo (la implementación de un carril rápido pondría en primer plano a los que más pagan y dejaría en un segundo plano a los demás). Werner Vogels (Amazon), Brad Smith (Microsoft) y Sheryl Sandberg (Facebook) fueron algunos de los primeros en reaccionar y hablar de los problemas que supone la suspensión de la neutralidad de la red, y Netflix también se pronunció al respecto mediante su cuenta oficial de Twitter: “Estamos decepcionados con la decisión de destripar la neutralidad de la red que acompañó una era sin precedentes de innovación, creatividad y compromiso cívico. Este es el comienzo de una batalla legal más larga. Netflix apoya a los innovadores, grandes y pequeños, para oponerse a esta orden equivocada de la FCC”.

Mientras continúa posicionándose como el servicio de streaming que garantiza las maratones (lo suyo es más bien ver de todo y de a muchos episodios), esta puja legal es sin dudas un tema que va a definir mucho más el 2018 que todas las decisiones que se puedan tomar al interior de las productoras de contenidos.

 

Disney: lo tuyo es mío… y lo mío también

Cuando ya parecía cerrada la temporada de upfronts y cierres del año, Disney anunció el que probablemente sea uno de los cambios más estrepitosos de la industria audiovisual. Ahora, también suma Fox a su extenso haber. Marvel, LucasFilms y Pixar habían sido algunas de las compras exitosas que había hecho esta empresa enorme cuya billetera parece inagotable.

Con US$ 52.400 millones sobre la mesa, Mickey esperaría con los brazos abiertos franquicias como Avatar, El planeta de los simios y algunos nombres de Marvel que le habían quedado por fuera del trato anterior (Deadpool,X-Men, Los cuatro fantástico), entre otras como el Episodio IV de Star Wars. Queda en su poder FX (el canal de las producciones más “jugadas” o de género de Fox), Net Geo y los más de 300 canales internacionales de la firma. Suma porcentaje de Hulu y EndemolShineGroup, además de Sky Cinema y Star. Los expedientes secretos X y Homeland, por ejemplo, ambos con estreno pautado para este verano, pasarían a compartir casa matriz con el ratón más famoso del mundo.

Más allá de listar todas las propiedades de Disney en este nuevo escenario, es interesante pensar cómo queda el panorama, qué puede significar contemplando que ya estaba anunciado que de aquí a no tanto tiempo (¿2019 ? ¿2020?) Disney lanzaría su propia plataforma de streaming con exclusividad para sus contenidos (ahora tienen un contrato bastante amplio con Netflix pero en agosto anunció que retiraría los contenidos), entre los cuales estarán las nuevas Frozen, Toy Story y El rey león, y que ahora podrían convivir con El exorcista (serie), Padre de familia y Prison Break