"Re loca": Redescubriendo a Natalia Oreiro

La comedia es el hit argentino del año y hablamos con su director Martino Zaidelis sobre su mirada en la adaptación del boom chileno.

“Reloca” cuenta con varios puntos a destacar, pero el principal es que se trata del regreso de Natalia Oreiro a la comedia popular. Así es, tras su protagónico en “Mi primera boda”, de Ariel Winograd, pasaron ocho años en el que la actriz maduró con roles celebrados en “Infancia clandestina” (2012), “Wakolda” (2013) y “Gilda: no me arrepiento de este amor” (2016).

Pudimos charlar con el director de "Reloca”, Martino Zaidelis, sobreel fenómeno de estas adaptaciones y sobre su experiencia detrás de cámara.

¿Cuál dirías que es el appeal de esta historia, que interesa tanto a público y productores de distintas partes del mundo?

Creo que el éxito de la original y la versión española se debe a que es una comedia muy divertida, interpretada por excelentes actrices y con una temática con la que mujeres y hombres se pueden identificar. También pienso que es una película muy actual y universal, de allí el interés de algunos países en querer adaptarla a su idiosincrasia.

¿Cómo llegaste al proyecto de la versión argentina?

Los productores de la película me convocaron para dirigirla y surgió de un pedido mío poder involucrarme en la reescritura del guión. Mi intención era encontrar un tono de comedia no tan farsesco como en la original, sino que fuera lo más real o verdadero posible. No digo que uno sea mejor que otro,sino que el segundo es el que a mí más me gusta. Asimismo surgieron en el proceso algunas ideas diferentes a la versión original que nos parecieron divertidas e interesantes para darle a la película una mirada más personal o incluso local. Y ese mismo trabajo tonal se trasladó después al trabajo con los actores, con la idea de buscar la comedia en el drama que vivían los personajes. Me interesaba más encontrar la gracia de las escenas como si fueran parte de un documental para lograr la mayor verdad posible en las actuaciones.

¿El hecho de que tu ópera prima fuera una adaptación (la tercera) implicaba un riesgo mayor?

No, para nada. Axel Kuschevatzky y Sebastián Aloi confiaron en mí para dirigir mi primera película y, desde ya, significó un desafío enorme y una gran responsabilidad.Con Axel ya veníamos trabajando en distintos proyectos entre Telefe y 100 Bares, la productora de la que soy parte. Una vez que tuvimos una primera versión del guión convocamos a Natalia Oreiro con quien yo había trabajado en otro proyecto. Ella lo leyó y se sumó al proyecto con entusiasmo. Desde ese momento, la película empezó a crecer hasta tener un elenco soñado.

Ensayamos muchísimo con Natalia, con Diego Torres, Fernán Mirás y con todo el elenco para llegar al rodaje lo más preparados posible. También tuvimos en equipo técnico de primera, de mucha experiencia, lo que hizo que me sintiera súper cómodo y divertido en las seis semanas que duró la filmación. Mi desafío principal fue trabajar en un tono de comedia que me hiciera sentir cómodo y en ese sentido siempre estuvimos en sintonía con los actores para lograrlo. Siento que hicimos una película muy divertida y a la vez muy personal, así que, espero que el público se divierta tanto o más que lo que nos divertimos nosotros.