Senzatah

Basada en la exitosa novela autobiográfica de Cielo Latini, y con la reveladora actuación de María Eugenia “la China” Suárez, Abzurdah era un desafío con muchos condimentos extracinematográficos. Sin temblores, Daniela Goggi usó todo recurso a su favor para convertir a este evento en una película.

Con solo una película anterior en su carrera (Vísperas, otra historia sobre una mujer aislada), la responsabilidad de Daniela Goggi no era menor. Es que Abzurdah venía con peso previo. Por un lado, es la adaptación de un libro de Cielo Latini –una autora con público fiel–, que a la vez cuenta su propia vida, lo cual puede resultar incómodo en relación con cómo filmar con el respeto, el pudor y, al mismo tiempo, la libertad necesarios. Por otro lado está el trabajo con actores muy reconocidos: Esteban Lamothe (so hot right now) y, principalmente, la China Suárez –actriz de público también fiel–, una estrella sobre la que puede caer el prejuicio de sus trabajos previos y a la que tanto a fans como a no enterados puede resultarles difícil ver en una propuesta tan distinta. Sin embargo, nada de esto parece haber presionado a Goggi. Con la serenidad y el temple justos, la directora se hizo cargo del proyecto como si fuese enteramente suyo. Tomó lo que le sirvió y descartó lo que no, siempre con una consigna clara: “el relato manda”.

 

¿Cómo llegaste al proyecto?

A mí me llamaron los productores, los chicos de Haciendo Cine, que tenían los derechos de la novela de Cielo Latini. Ellos habían hecho una primera adaptación, y nos juntamos para empezar a hablar sobre eso, y para ver si nos acercábamos en lo que pensábamos acerca de cómo había que encarar ese proyecto. Cuando nos encontramos yo hice una propuesta sobre cómo retrabajaría el guion y les conté cómo me imaginaba la película, y por suerte hubo una feliz coincidencia y pudimos avanzar en el proyecto.

 

¿Cómo fue trabajar con la China Suárez, teniendo en cuenta que este fue su primer protagónico en cine?

Trabajar con la China fue un lujo. Es una gran actriz, una actriz muy joven. Es muy interesante ver cómo el trabajo de un actor depende del proyecto para el que lo llaman, y por eso hay que dejar de lado los prejuicios. Uno en general tiene una imagen de la China haciendo papeles de adolescente aniñada, pero la ventaja que tienen sus años de experiencia en televisión es que tiene un training para trabajar y ser eficiente. Es una actriz con mucha formación, pero uno tiene que superar el rol en el cual se la venía viendo. Es alguien que trabaja desde los nueve años, entonces es un poco acotado el tipo de personajes que venía haciendo. La posibilidad que tuvimos de haber encarado juntas el proyecto hizo que se entregara y hayamos ensayado mucho para construir el personaje de Cielo. El riesgo de ella fue que tuvo que correrse de un lugar estereotipado de la actuación. La verdad es que fue un lujo.

 

Además realizó un trabajo muy interesante con su propio cuerpo: se la ve desnuda, y en algunos momentos también se la ve desmejorada, lo cual es un poco raro para una actriz como la China.

Sí, está bueno lo que marcás, porque muchas veces las actrices no se bancan correrse del lugar de la belleza. Ella es un ícono, una bomba, pero a su vez es muy inteligente y entendió perfectamente cómo era el personaje que estaba representando. Y tiene la autoestima suficiente como para bancarse cualquier desmejoría que sea necesaria.

 

¿Qué esperás de la gente que vaya a ver Abzurdah? Por momentos parece una película medio teen, sobre todo al principio, y de repente todo se vuelve más sórdido. Uno imagina cómo la verán los distintos públicos, y es difícil pensar en esa recepción.

Para mí el relato manda: al principio te invita a ver una película de género, quizás una película romántica, y de repente empieza a oscurecerse y termina siendo un thriller pasional. Tiene que ver con los cruces de género, pero el relato manda formalmente. Cuando la película se pone más oscura, si estás atrapado no te vas a preguntar si te defraudó el cambio.

 

¿Cómo fue el proceso de escritura? Colaboraste con dos guionistas más (Alberto Rojas Apel y Alejandro Montiel), y también estuvo el trabajo con Cielo Latini.

Nosotros hicimos cerca de once versiones del guion. Dos fueron una primera pasada que hizo Apel, después una más que hicimos con correcciones y con vistas a filmar; las ocho versiones restantes las hicimos con Ale Montiel. Yo tuve un encuentro con Cielo, pero cuando el guion estaba casi cerrado. Ya teníamos resuelta la estructura, pero fue más que nada para retrabajar algunas cosas del personaje, de puesta y de arte. La adaptación de la novela fue muy libre: en realidad transcurre en más años que el tiempo narrativo de la película, entonces había que hacer una condensación temporal, y eso lo encontramos en las últimas cinco o seis versiones de guion. Entonces la relación con el texto original fue bastante interesante, porque la película está muy lejos y a la vez muy cerca de él. Hay secuencias completamente inventadas que no pertenecen a la novela, porque tienen que ver con el clima, o con conflictos que el libro repone de otra manera. Nos tomamos ciertas libertades para hacer más funcional el relato.

 

¿Qué partes cambiaron, por ejemplo?

El momento en que Cielo ve a la novia de Alejo en el garaje no sucede en la novela; originalmente, ellos se encuentran, tienen relaciones y él le cuenta que está con otra mina. La secuencia con el psicólogo y esa terapia familiar no existe, es una condensación dramática para llegar a ese final; en la novela está contado en muchas secuencias hasta que ella termina en la internación domiciliaria. Había que llegar a una síntesis; bueno, la síntesis nos la iba a dar la terapia familiar. El encuentro entre todos los amigos en la pizzería es bien diferente, pero hay algo de ese espíritu: están uno sentado al lado del otro, los personajes se encuentran en un bar… Son disparadores, algunos surgen claramente de la novela y otros son sensaciones, formas de poner en escena distintos momentos de la historia. ¿Cómo contás la creación del blog? En la novela hay una narración descriptiva, en la película es más difícil. A medida que íbamos versionando los guiones también fuimos depurando la voz en off.

 

¿Cómo fue trabajar con un tema como la anorexia?

Me parece que no trabajamos particularmente con el tema de la anorexia. La película trabaja con una adolescente que lleva el sufrimiento al acto a partir de volverse anoréxica; no es específicamente sobre la anorexia. Es sobre alguien que, a partir de un desengaño amoroso, encuentra la forma de seguir lastimándose y de pasar a su cuerpo ese dolor a través de una enfermedad. El tema de la película es, quizás, qué pasa cuando una adolescente se enamora y empieza una relación con el tipo equivocado. En ese sentido me parece que, al pensar el storyline o la sinopsis de esa forma, pude superar algunas limitaciones, preconceptos o restricciones creativas. Había que partir de ahí, sí, pero cuando todo eso lo encajás en una sinopsis y te das cuenta de la historia que estás contando ya no son restricciones sino puntapiés iniciales para armar una película.

 

Y con respecto al hecho de que la China sea una estrella y venga de un ámbito tan diferente, o esto de que el libro sea un best-seller con un público fanático, ¿sentías una presión particular?

Al contrario: para mí eso potenció la película. No lo sentí como una presión, sino como un material que venía dado y había que aprovecharlo. Puede sonar anecdótico, pero la China es una compañera de trabajo excelente, y es alguien de una disposición y una generosidad total. Entonces a lo mejor si fuera una estrella mucho más “reventada” o complicada sería un padecimiento, pero en este caso era todo lo contrario. Cuando trabajás con alguien que es súper reconocido en su oficio y encima es un gran profesional y buena leche, no podés vivirlo como una presión. El mismo contacto me zafó de eso. Y con el libro me pasó lo mismo: para mí era un objeto funcional para contar una película, me parecía que había que utilizar todo lo positivo que generaba. Lo viví como una ayuda, ya que es una novela que ya funciona bien narrativamente.

 

Abzurdah

Daniela Goggi

Estreno: 4 de junio

2015 / Argentina / 90 minutos

Disney