Sexo, mentiras y after effects

Ayer se conoció que Nymphomaniac tendrá un total de cinco horas de duración, estará dividido en dos películas de dos horas y media cada una y podría tener su versión televisiva en formato serie. En esta nota se habla de cómo el siempre astuto para el marketing Lars Von Trier, recurre a la tecnología digital y a la mano de obra del porno para mostrar en acción las partes íntimas que las estrellas se niegan a mostrar.

Nota publicada en nuestra edición impresa de agosto de 2013.

N. de la R.: Ayer se conoció que Nymphomaniac tendrá un total de cinco horas de duración, estará dividido en dos películas de dos horas y media cada una y podría tener su versión televisiva en formato serie.

A la expectativa natural que rodea cada nueva película de Lars Von Trier se ha sumado en las últimas semanas, de cara al estreno de Nymphomaniac, un componente inesperado que cruza dos cuestiones hasta hoy bien alejadas como son la pornografía y los efectos visuales creados a partir de tecnología digital. Ante la necesidad de incluir en el film escenas de sexo explícito para un elenco de estrellas -que, lógicamente, no se terminan de prestar a la tarea-, el director danés se valió de un recurso que seguirá dando que hablar, por lo menos, hasta que la película llegue a las salas.

Como una suerte de Doctor Frankenstein digital, Von Trier decidió convocar a un grupo de actores del cine XXX para que pongan el cuerpo a escenas hardcore que luego serán cruzadas en postproducción con las que protagonicen, en versión softcore, actores y actrices de renombre como Charlotte Gainsbourg, Stellan Skarsgard, Shia LaBeouf, Jamie Bell, Willem Dafoe y Connie Nielsen.  El retoque digital permitirá que la parte superior del cuerpo de las estrellas se pueda amalgamar con la parte inferior del cuerpo de los actores porno.

Lejos de una iniciativa como la de Steven Soderbergh en The Girlfriend Experience que acudió a Sasha Grey, una de las más grandes estrellas del cine porno, y terminó por darle visibilidad en el mainstream de la industria cinematográfica, el director de Melancolía se vale aquí de los actores del cine condicionado más como maquinaria o mano de obra especializada, algo así como dobles de riesgo capaces de cubrir esa zona caliente que aún parece estar vedada para el star system de Hollywood. Los efectos visuales, más acostumbrados a otro tipo de escenas de acción, se meten entre las sábanas y armonizan la relación entre el cine siempre rupturista de Von Trier y el pudor que todavía domina a sus actores.

De esta inusual técnica, revelada en el último festival de Cannes por los productores del film, aún no hay resultados visibles. Las imágenes que han circulado de Nymphomaniac si bien ya transmiten cierta atmosfera sexual no incluyen escenas de sexo propiamente dichas. Será recién con el estreno del film (pautado en Dinamarca para la próxima Navidad) que veremos los alcances de esta singular cruza entre el aspecto más deshumanizado del cine porno y la tecnología digital aplicada al cuidado de las estrellas en pantalla.