Solo los chicos

Uno dice cine “infantil” y otro traduce “cine de animación”. Porque, en el imaginario popular, muchas veces las ideas vienen juntas. Lo que es para chicos viene dibujado, y lo que es para grandes viene hecho por grandes. Sin embargo, no hay que estar muy atento para darse cuenta de que esos axiomas vienen divorciados incluso desde su nacimiento.

En 1917 se realizó el primer largometraje animado en el mundo. Fue en Argentina, y se llamó El apóstol. Allí, el realizador Quirino Cristiani propuso una historia de 60 minutos, a modo de sátira política sobre Hipólito Yrigoyen. No muy infantil el asunto. La idea de películas para niños tardó unos cuantos años más en aparecer. Desde aquel prematuro acercamiento a la animación, el concepto se fue transformando durante años. Durante los 40 y los 50, lo más cercano al género eran las llamadas “películas para la familia”, producciones más bien naif, sin la picardía o el humor de otros géneros, una propuesta edulcorada y, como su nombre lo indica, ATP. A partir de los años 60, en el país se comenzó a pensar en el cine infantil como un género aparte: Las aventuras del Capitán Piluso (1963) fue el hito fundacional. A partir de allí, películas como Mil intentos y un invento (1972), Titanes en el ring (1973) y Las aventuras de Hijitus (1973) fueron forjando una identidad y, aunque tenue, una tradición.

Tan separados están los asuntos que hasta tienen sus instituciones individuales: por un lado, la Asociación de Productores de Cine para la Infancia (APCI) y, por el otro, la Cámara Industrial Animación Tecnología Argentina (CAMIAT).

En años de una industria más bien acompasada, Argentina ha logrado cosechar una serie de animadores y directores conocidos y respetados en todo el mundo, como es el caso de Manuel García Ferré, Juan Pablo Buscarini, Oscar Desplats, Juan Pablo Zamarella o Alejandro Malowicki, coordinador del libro Historia del cine infantil en Argentina, entre tantos otros. Ellos, de a poco, fueron cincelando la identidad del género, uno que se va retroalimentando, porque los niños que ven esas películas mañana serán los que moldeen esta historia.