Tom Cruise en el País de las Maravillas

De un día para el otro, Buenos Aires se convirtió en una sede remota de Hollywood en la que sus estrellas aterrizan raudamente para promocionar sus más recientes superproducciones. Las razones de un fenómeno que promete seguir desplegando alfombras rojas por suelo argentino, en la Haciendo Cine de junio.

 

Todo es brillo y fervor en los primeros días de un nuevo otoño. Nuestros más hondos sentimientos patrios alcanzan el clímax con la unción de un Papa, la coronación de una Reina, los mil y un milagros semanales del Dios del fútbol y, por último, quebrando la serie de proezas medievales, una hazaña galáctica que nos propulsa a la cima del show business internacional: el astro supremo de Hollywood pisa nuestra Tierra para presentar mundialmente su último megatanque. Sí: Tom-Cruise-está-“acá”. En Argentina; es ÉL, no puede ser otro. Su sonrisa oceánica dispara carisma desde las baldosas pulcras del Village Recoleta, responde un par de preguntas, posa con los fans, con el Jefe de Gobierno de la Ciudad (cuándo no) y se va. Mientras disimulamos la lágrima que se nos escapa al verlo partir, todavía embotados de tanta histeria y emoción, empiezan a brotarnos las preguntas: ¿cómo es que de repente somos dignos -¿lo somos?- de que semejante estrella baje hasta el culo del mundo por unas horas para sacarse un par de fotos, decir tres o cuatro cosas y seguir vuelo? A los pocos días, Halle Berry, con panza y todo, hace lo mismo. ¿Por qué en 2013 Buenos Aires se está convirtiendo en una sede remota de Hollywood? ¿Argentina Potencia? ¿Francisco, Máxima: ustedes tuvieron algo que ver con esto? ¿Fuíste vos, Lionel?

Las respuestas, estimado lector, las tiene “El Modelo”, ese que usted sabrá y querrá juzgar a su modo. (...)

 

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