Un pícaro sinvergüenza

La nueva sensación audiovisual proviene de Internet y no es un youtuber ni un freak. A puro desparpajo, El Cadete pasa al frente como una de las apariciones más convocantes del presente televisivo nacional.

Debajo de la atmósfera densa de las noticias, la agenda y el día a día de la política nacional, cada vez que irrumpe en el programa de Roberto Navarro, El Cadete regala una bocanada de oxígeno: con él, las malarias son risas. “Yo no soy cadete, actúo de cadete”, se ataja Pedro Rosemblat, Pepe para los amigos, un joven humorista de 27 años que tenía todo para ser abogado y dijo que no, que no iba más, que eso no era lo suyo.

El Cadete es su creación, su ventana a la popularidad. De hecho, ya van dos veces que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner lo recomienda en redes sociales: “Gracias, El Cadete, por hacernos reír un poco en medio de tanto desastre”. En octubre de 2016 pudo entrevistarla y por fin pudo sacarse la espina de conocerla: “Me gustaría tener recursos periodísticos para hacerle una buena nota pero creo que la hice lucir”, comenta. Y sigue: “Quisiera tomarme unos mates con ella”.

Pepe forma parte de una generación de jóvenes que tienen a Internet como norte y vehículo. “A mí lo que me gusta es llegarle a la gente”. Cada una de sus apariciones televisivas son vistas por miles de personas en todo el país y sus videos se comparten en todas las redes sociales, y hasta se convierten en comidilla de otros programas. Y es curioso porque Pepe ya no usa Twitter, una de sus principales tribunas. Jugó al tuistar con un personaje llamado Pibe Trosko (que logró tener más de 78 mil followers) pero se cansó del anonimato. Además, asegura que perdía mucho tiempo en Twitter. Sin más: “Me hinché las bolas”.

En el año 2011, un politizado Pedro Rosemblat invertía horas de su tiempo para discutir con gente en Facebook. Y ahora él se convirtió en una suerte de catalizador de demandas populares, de número cinco versátil que abre el juego y hace jugar. Por eso, sus videos instalan protagonistas y temas (desde Juan José Aranguren hasta Patricia Bullrich, pasando por los aumentos y los despidos): ahora es él quien hace que otros inviertan horas de su tiempo para discutir con gente en Facebook.

El Cadete, su personaje, está craneado con la lógica de Internet: apariciones cortas (nunca duran más de cuatro minutos, el gran secreto de YouTube), humorísticas, sin rodeos y con aptitudes viralizables. “Lo mío se ve mucho en Facebook”. En esa red social suma más de 130 mil seguidores. Y, claro, todavía no se sale de su asombro: “Me parece increíble”. Mucho de su público viene por sus apariciones televisivas y otro grueso proviene del offline, de la sobrevida en la red. Su primera aparición masiva fue en una marcha macrista, y el video fue un boom instantáneo: lo vieron más de un millón de personas de un sopetón, una cifra para nada despreciable tratándose de un debutante.

“Me doy cuenta de si un contenido puede funcionar o no”, asoma. De hecho, algunas veces Pepe queda disconforme con su propio contenido pero entiende que logran su cometido: impactar en el público y descansar el contenido de Economía política y El destape, dos mascarones de proa del periodismo de oposición. “Lo bueno de esto es que, si el contenido fue malo, mañana tengo revancha”. Pepe, que advierte los resortes de la web, dice que hay muy pocos políticos que comprendan Internet, su hábitat natural. “Mi mayor miedo es hacer algo aburrido”. Y todavía no tuvo ningún ofendido que le llamara la atención. Cuestión de tiempo.

Por este entonces, el imaginario de El Cadete está rompiendo la cuarta pared y pretende materializarse en una obra de teatro que encara junto con el humorista Martín Rechimuzzi. El dúo debutó en una Canta Perón, fiesta popular donde se le rinde tributo a Juan Domingo, y aquel fue su termómetro. Las más de 300 personas quedaron extáticas tras su aparición. “No quiero dejar de hablarles a los pibes de mi generación”. Desde ahora, la obra de teatro de El Cadete girará por las provincias.

Originario de la radio online (su primera aparición fue en Jarana, por Radio Colmena), El Cadete trabajó con el periodista Daniel Tognetti y comparte espacio con Iván Schargrodsky, uno de sus grandes amigos y uno de los periodistas políticos más importantes de su generación. Desde hace casi un año acompaña a Roberto Navarro en la televisión y en Radio 10. “Yo no estudié un carajo pero quiero instalar discusiones trascendentes”, se la juega. Y, por momentos, a su modo y con humor, lo logra.

El Cadete no funciona como un álter ego de Pedro sino como una exageración de su faceta más buena onda. Cita como principal referencia a Saborido, guionista de Diego Capusotto y hasta de Tato Bores. En su explosiva carrera mediática, ya fue entrevistado por la prestigiosa Rolling Stone y hasta por la revistaPronto. “El otro día, Fito, un amigo, me dijo: ‘Pepe, sos mi caradura favorito’. Y tiene razón: soy bastante caradura”.