"A una legua": Folklore, ecología, ciencia y tradición

La realizadora Andrea Krujoski estrena "A una legua", película que desanda los pasos de la tradición y la música popular a partir del trabajo de Camilo Carabajal y su encuentro con los referentes de la línea más histórica del folklore.

 "A una legua" se encuentra actualmente en cartel en la sala del Gaumont. Haciendo Cine dialogó con su directora,  Andrea Krujoski, en exclusiva para conocer más detalles de la propuesta.

¿Cómo conociste a Camilo e Ingrid Shönenberg?

Conocí a Camilo en 2014. Conocía su música, su pertenecía a la familia Carabajal, pero no lo conocía en persona. En ese momento tenía un proyecto de televisión en el cual me interesaba incorporar las bandas de Camilo. Nos reunimos en un café un día lluvioso y gris en Buenos Aires, pero al llegar Camilo, todo se iluminó. Cuando comenzamos a hablar a nivel personal, me contó de sus proyectos e inmediatamente se me disparó la idea de hacer una película con él. Pasó un tiempo, maduré la idea, y lo llamé para hacer A una legua. Me presentó a Ingrid, una hermosa persona, y comenzamos a investigar y desarrollar. 

¿Aceptaron rápidamente ser parte del proyecto?

Si, depositaron de inmediato una confianza en mí que agradeceré para siempre.

¿Qué relación tenías con el folklore?

Soy correntina y el folklore es algo natural en mí. Desde chica en la escuela aprendí a bailar las chacareras y los gatos, con el gatito de Tchaikovsky de  Los Hermanos Abalos, y también tuve una aproximación al bombo legüero de la mano de mi maestro Mataco Lemos y sus hijos.

¿Qué sabías que no ibas a hacer en la película?

No quería caer en un relato tradicionalista, en un formato de entrevistas distanciadas que no dialogaran entre el proyecto de Camilo e Ingrid y que no transmitieran intimidad a la audiencia. No quería entrevistas sueltas e inconexas a cámara.

¿Cómo accediste a los entrevistados “icónicos”?

Humildemente debo decir que gracias a Camilo, con todos sus conocimientos, sus lazos y su música, siendo además perteneciente a la familia Carabajal, pudimos tener un acceso amoroso a todos los entrevistados, comenzando por el Cuti, su padre, un músico extraordinario que accedió a estar presente en gran parte del film y dio aún más de lo esperado a partir de su creatividad y de la complicidad que se dio entre padre e hijo.

¿Cuánto tiempo duró el rodaje y cuánto la edición?

Tuvimos tres semanas de rodaje entre finales de abril y noviembre de 2017. Pudimos realizar un cronograma ordenado gracias también a un guion con una estructura clara, que nos permitió tener dos semanas consecutivas de rodaje y una semana de jornadas alternadas para la grabación de shows y escenas que por condiciones climáticas o falta de tiempo de algunos entrevistados, tuvimos que postergar y volver a acomodar.

Estuvimos editando cinco semanas. Dos con Federico Rozas, con quien armamos un esqueleto madre, y tres semanas con Fernando Vega, con quien terminamos de incluir las escenas restantes y afinamos cortes y estructura del documental. Los aportes de ambos fueron imprescindibles y el tiempo del montaje fue en verdad muy placentero, a pesar del intenso trabajo que se realizó.  Fue fundamental la post producción de sonido. Se trabajó mucho en la misma porque teníamos que respetar la mejor sonoridad de los instrumentos, además de recrear ambientes compatibles, entre otros detalles de relevancia. Fue un excelente trabajo realizado por Fernando Vega, Nicolás Giusti y Jorge Gutiérrez en la mezcla.

En momentos en donde se menosprecia la cultura popular local, ¿qué crees que aporta A una legua a su reivindicación?

A una legua posee algo muy importante, el intercambio y el diálogo entre generaciones, que por un lado reivindica el folklore popular dando lugar a exponentes muy importantes de la música, y por otro, hay un aporte de Camilo desde un universo digital, que respeta la tradición pero fusiona y genera algo diferente. 

Siendo mujer ¿se te complicó en algún momento el rodaje u otra instancia de la película?

Para nada. Trabajé con un equipo de hombres y mujeres y en ningún momento tuve complicaciones por ser mujer, es más, siempre fui recibida con amor y gratitud, y también con cierta alegría de que sea una mujer quien tome las riendas para hacer esta película. El aporte del equipo y los protagonistas fue siempre positivo y generoso. Estoy muy agradecida y me siento por demás afortunada.

¿Expectativas ante el estreno?

En principio, obviamente me gustaría que la audiencia reciba la película con el mismo amor y sensibilidad con los cuales la hicimos. Que despierte inquietudes, que sientan que han ganado nuevos conocimientos, que los 76 minutos que les brindamos sean sentidos como tiempo bien invertido, y que por supuesto, LES ENCANTE y puedan difundir su experiencia para que más personas vayan a verla.

¿Quién te gustaría que la vea?

Siendo una película ATP, que rescata valores, el traspaso generacional de la música, el aporte de la ciencia, la tecnología y la ecología, imagino una audiencia amplia, deseosa de escuchar y ver a grandes músicos argentinos, y también de conocer un poco más sobre otras temáticas. Ojalá puedan verla músicos, científicos, y las personas de todas las edades profesiones y oficios que deseen pasar un buen momento de cultura  e innovación.