Una propuesta transversal

La Cátedra Salomone de Diseño Gráfico de FADU propuso a sus alumnos hacer afiches de películas ya existentes, y a partir de ahí surgió la idea de hacer libros relacionando el diseño gráfico, el cine y otras especialidades como la ética o la psicología. Como siempre, el cine como pasillo que conecta al mundo.

El encuentro entre espectadores de cine siempre es bienvenido. A partir del diálogo, la puesta en común, la discusión o el mero comentario, el visionado de cualquier película, indefectiblemente, se enriquece. Entonces, ¿desde qué otro lugar es posible considerar un libro como Pelicónicas. Miradas desde el fin del mundo?

La propuesta es concreta. La Cátedra Salomone de la carrera de Diseño Gráfico de la UBA insta a sus alumnos a versionar libremente textos audiovisuales (películas) para reconfigurarlos en una única imagen inmóvil (afiches). Entonces se producen los primeros encuentros: compañeros de grupo que deben ponerse de acuerdo para la síntesis que conlleva la consigna primero, y la puesta en común con el resto de la clase y los docentes que corrigen, ajustan y califican el trabajo después. Más tarde, aparece la idea de hacer un libro. Y con él, nuevas transversalidades. Entre ellas, una cátedra de psicología (Psicología, Ética y Derechos Humanos, también de la UBA) que se ofrece como comentarista de las películas que ilustran los afiches. Y, por supuesto, la que ocurre durante la producción de la mercancía con los diseñadores, editores, imprenteros, distribuidores, etcétera.

¿El resultado? 450 alumnos, 35 docentes, 200 afiches, un libro y el encuentro –inmensurable– de espectadores. Porque Pelicónicas. Miradas desde el fin del mundo funciona a la vez como una guía de películas emblemáticas (desde Trainspotting hasta Calígula, pasando por La ciénaga y La república perdida) susceptible de ser consultada por el espectador-lector cualquier tarde de domingo lluvioso en el que no hay más planes que ver buen cine; como vidriera para espiar nuevas narrativas estéticas e inspirarse con el diseño joven porteño; como juego (el libro incluye tres trivias: recordar a qué películas corresponden ciertas frases famosas, reconocer los personajes más significativos de cada film según un ícono propuesto y asociar afiche con obra audiovisual); y como la posibilidad de encuentro concreto con otra mirada –a veces psi, a veces literaria y a veces simplemente otra– sobre la película que no vimos o la que queremos volver a ver.

Se puede chusmear y comprar en http://peliconicas.catedrasalomone.com/