7° edición del festival Asterisco: Celebrando la diversidad

Del 10 al 19 de noviembre podrá seguirse, debido al contexto pandémico, de manera online, una nueva edición del Festival Internacional de Cine LGBTIQ+, Asterisco.

Por Rolando Gallego

Las películas podrán verse, en esta oportunidad, en las salas virtuales del MALBA, La Filmoteca online, el Centro Cultural Kirchner y en la plataforma Cont.ar, con producciones de todo el mundo.

Haciendo Cine dialogó con su director Diego Trerotola, y los programadores Albertina Carri, Andrea Guzmán y Fernando Martín Peña, para conocer detalles de esta edición especial y también para conocer detalles del trabajo que realizaron para configurar el corpus de obras que serán parte de la edición.

¿La idea de hacerlo online estuvo siempre?

Trerotola: Nunca pensamos en no hacerlo, después empezamos a pensar en cómo y surgió el online porque empezó a haber varios festivales, incluyendo el BAZOFI que hizo Fernando Peña, y él también con Filmoteca Online, comenzó a crear comunidades, y pensamos lo mismo para Asterisco.

Peña: Nunca estuvo la idea de no hacerlo, e incluso cuando no tuvimos apoyo oficial, siempre lo hicimos, siempre trabajando con el mismo grupo, nunca quedó colgado, e incluso de forma de guerrilla, la pregunta este año era ver cómo lo hacíamos, no si lo hacíamos o no.

¿Algún realizador pensó en no sumar su propuesta al enterarse que era online esta edición?

Guzmán: Hubo pocos casos en general, el primer miedo al comenzar la pandemia esto sí pasaba, pero en nuestro caso, como no trabajaremos con tantas películas, y dialogamos caso a caso, la mayoría se sumaron y con entusiasmo, ahora el desafío será ver cómo comunicamos eso con otras actividades.

¿Qué desafíos suman al correr la edición? Desde la primera edición a la séptima hay una producción más vasta de películas LGBTIQ+…

Trerotola: No fue sorpresa el cambio al formato, sí, por ejemplo, este año notamos una gran producción de cortometrajes, gran parte rodados en pandemia, y de 100 que recibimos hicimos una selección, el online nos exige acotar la programación e ir a lo que nos importa, porque no podemos ofrecer tantas producciones. El cortometraje está dando cuenta de lo que está pasando, se filtra el ahora, y en la competencia se verá eso. En Latinoamérica había producción de películas LGBTIQ+ y ahora se dio que han deconstruido el formato clásico, que se verá en esa competencia. Asterisco no tiene estructuras fijas, sí una competencia oficial, pero el Festival y las competencias se cambian de acuerdo a lo que aparece en la producción. En “Monstruos Homoeróticos”, sección clásica, programamos producciones, este año, en contra de la cultura de la cancelación, pensándolas desde otras maneras y nos las apropiamos, poniendo en tensión cómo se representa la diversidad en el cine. Esa sección que nos gusta mucho volvió este año con tres películas. Hay una recuperación muy buena de un registro de una hora de Sal Mineo.

Peña: Encontré buscando la película del 71 un corto sobre ella, Fortune and Men’s Eyes, que es más interesante que la película en términos históricos. Estamos todo el año sabiendo que lo vamos a hacer, somos amigos, nos queremos los cuatro y es muy común que en febrero estemos hablando de otra cosa y yo diga “tengo una película para Asterisco”, y voy anotando. Hay una confianza que tenemos, ya probada, que, de alguna manera, todo esto que se junta, hace sentido al final. Supongo que tiene que ver con las afinidades que compartimos y para nosotros tiene sentido.

Eso habla también de la importancia de los equipos de trabajo, independientemente que sean amigos y compartan sentidos y pareceres…

Peña: No es independiente, nosotros nos amamos, sino no hay manera, porque podés mantener un equipo de trabajo y se pueden odiar.

La sección En proceso ha crecido notablemente ¿cómo es el trabajo con ella?

Trerotola: Albertina cuando pensó el Festival pensó hacer esta sección de Work in progress, para premiar, porque hay temáticas o películas que son difíciles de entender para jurados que juzgan el cine desde estructuras, y durante algunos años no hicimos la sección, pero en esta edición creíamos que era necesaria, por cómo se planteaban las producciones, y sumamos 17 producciones, sorprendiéndonos que se siga apostando a la diversidad, y, en este caso, ninguna de ellas se parece a otra. Decidimos ampliarla para visibilizar que hay muchos proyectos que se están haciendo más allá de las contras que hay.

Carri: Cuando comenzamos Asterisco, más allá de visibilizar otro cine, que no tenía pantalla, me parecía importante también crear una industria, dando posibilidad a los que generalmente están marginados. Estamos encerrados, pero el cine sigue generando, ahora tenemos a Netflix, el nuevo opio de los pueblos, estamos tabicados por ese cine, y por eso nos parecía importar continuar con Asterisco online y su sección de WIP que da premios para que ese cine siga circulando y haciéndose.

¿Va a haber actividades online?

Sí, en principio serán diálogos con cineastas o alrededor de las películas. Tampoco queremos que el Festival sea un zoom, porque estamos cansados, ya es fin de año y todos los tics y vicios de la pandemia nos tienen cansados.

Si tuvieran que mencionar un highlight o recorrido para Asterisco ¿cuál sería?

Peña: Yo tengo la retrospectiva PK & BASTA! de José María Beccaría, realizador santafesino, oriundo de Arequito, que murió muy joven, a los 42 y que gracias a que Pablo Rodríguez Jauregui conservó su obra, podemos mostrarla, con un humor y brutalidad enorme. Hay unos clips musicales, donde trabaja con un plano más abstracto y de poesía hermoso. Y salvo en Santa Fe, su material no se vio todo junto.

Carri: La competencia latinoamericana de este año me encanta, y en los comienzos de Asterisco era complicado conseguir material de la región, pero ahora tenemos una competencia.

Guzmán: La competencia de cortos, con cosas rodadas en pandemia, con propuestas diversas que reflejan el espíritu del Festival.

Trerotola: Yo recomiendo Cuchillo de palo, de 2010, de Renate Costa, una realizadora que murió muy joven este año, película precursora en muchos sentidos, que se animó a pensar la dictadura de Stroessner desde otro lugar, viendo cómo los dispositivos represivos y genocidios contra la diversidad sexual operaban en la sociedad, con una exploración del terreno, sin ser una investigación policial, un diario tratando de buscar en la marginalidad de su tío un modelo de hacer cine. Volver a verla es muy valioso, porque destaca valentía.

Más información en https://festivalasterisco.com.ar/

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