Apuntes sobre «Supongamos que Nueva York es una ciudad»: Marty ama a Fran

Hablamos un poco sobre el documental centrado en la figura de Fran Lebowitz realizado por Martin Scorsese que puede verse en Netflix

Fascinación por Fran Lebowitz. No es la primera vez que Martin Scorsese refleja en la pantalla a esta escritora, ya lo hizo en “Public Speaking”, y figura clave de una época particular de Nueva York en donde la cotidianeidad impregnaba la noche de mil y una posibilidades. En Supongamos que Nueva York es una ciudad, miniserie que puede verse en Netflix, la dupla vuelve a arremeter sobre algunas particularidades de la vida en la, acaso, más importante ciudad del mundo.

Al estilo irónico, mordaz, ácido y crítico de la escritora, que supo reflejar los pormenores de su ciudad, sea desde la comedia, como también desde la reflexión más analítica, se le suma la mirada precisa de Scorsese, quien sabe qué puntos tocar en una conversación filmada con la mujer para que la explosión de sus propias carcajadas se convierta en una parte clave del relato.

La música, el arte, el pavimento, la gente, las multitudes, los cambios que ha sufrido la ciudad en los últimos 40 años, todo es objeto de estudio de Lebowitz, en una producción que encuentra en ella el motor para recuperar a una de las pensadoras más lúcidas de Nueva York.

Con el correr de los episodios el factor sorpresa se agota, generando un amesetamiento en la continuidad episódica de la propuesta, y, principalmente, por la exagerada participación de Scorsese como objeto de la propia diégesis de la serie.

En una línea que, desde la ficción, supo construir Woody Allen, tal vez el amante más promocionado de la gran manzana, ahora, con la trascendencia que ha tenido la serie, se le ha presentado un gran contrincante. Una mujer que recuerda cada una de las transiciones de la ciudad y que sabe criticar aquellos mecanismos que transformaron al espacio público en un lugar inhabitable.

Cuando Scorsese logra que Lebowitz transmita información como la ligada a los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre y las Torres Gemelas, cómo el aire era irrespirable, aun cuando en la televisión la Ministra de Seguridad afirmaba lo contrario, es cuando la producción gana y se eleva, por el contrario, cuando el elogio y la autorreferencia se multiplican, es cuando pierde gracia.

Sirviendo como disparador para buscar los viejos textos de la autora, por cierto agotados, y aquellos que se venden en internet son primeras ediciones que no bajan de los 1000 dólares, Supongamos que Nueva York es una ciudad es un ejercicio simple y que imposibilita a Scorsese revelar algo más que anécdotas y más anécdotas

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