Artículo: La Resistencia de un Videoclub

En el barrio de Lomas del Mirador resiste un videoclub de VHS: sí, videocasetes. Cine de terror, rarezas, clase B, condicionadas y todo lo que poblaba los sueños y pesadillas de la cultura nerd de los ´80 y ´90 sigue vivo en el local de “Todos Contra Maxi”.

No es un viaje en el tiempo. No nos despertamos en los años ochenta. Es el siglo XXI y existe gente que ama tanto el cine y la cultura del VHS que se pone en su casa un videoclub en donde encontraremos rarezas, joyas, hitos del cine clase B y mucho más.

Es en Lomas del Mirador y desde afuera su atmósfera nos lleva a las visitas que diariamente hacíamos al local de alquiler de películas del barrio. Todos contra Maxi, es el videoclub más comentado y en donde podremos encontrar aquello que nuestros sueños cinéfilos deseen. Haciendo Cine estuvo allí y dialogó con Maxi, el impulsor de este local del que es imposible salir sin alguna película bajo el brazo.

¿Cómo surge la idea del videoclub?

Por un descontento casi de nacimiento con el sistema laboral, ponele. Trabajé siempre con camiones: cargando, descargando, de cuarta, en negro, mil horas por día. Me acuerdo que mi ex suegra vivía en Belgrano, yo vivía en Villa Adelina, y me iba a dormir allá porque si no eran mil horas. Pero siempre estuve con las películas, de toda mi vida. Me compré el VHS de “IT” original (editada en video en julio de 1991) y, en ese momento, era como comprar un box de lata de Blu-ray: un delirio. No soy bueno compilando datos, pero siempre me gustó el cine, y el más berreta. En estos últimos años, mis amigos me empezaron a pedir que les copiara películas (una vez uno me pidió treinta). Hasta me lo pedían personas que tenían videoclubes. Seguía en paralelo trabajando, pero cuando vi que tenía el garage de mi casa abandonado pensé: “ya fue, armo el video”.

¿Hace cuántos años?

Hará unos seis años, un poco más. Primero armé el video con las estanterías y el mostrador, y nada más. Pero una vez que me quedé sin trabajo, lo único que hice fue poner las películas y abrí el portón.

¿Cuántos VHS tenías?

Miles, porque yo empecé a pensar esto antes del cambio del VHS. En un momento, además de los que yo ya tenía, varios amigos o conocidos que cerraron sus videos o que hicieron el pase al DVD me fueron regalando los que descartaban. Pero eran las películas que a mí me interesaban, las que se llamaban de “relleno”, en los fondos de catálogos. El otro día me preguntaban cuál era mi actividad principal. Hoy es esta, este video es mi prioridad. Antes abría todos los días, pero después pasé a nuclear todo en los fines de semana.

¿Viene mucha gente? ¿Qué es lo que más sale?

Sí, busco sorprender con algunas cosas. Revuelvo los VHS, los rippeo en DVD o digital. Hay una persona que me ayuda con los subtítulos de eso que consigo y muchas veces subtitulo yo.

¿Hay algún título que buscás desesperadamente? ¿Te han pedido algún título raro?

Sí, son muchos. Tengo un amigo que tiene un videoclub funcionando en Villa Luzuriaga, pero él tiene los blockbusters y el mainstream. Lo que yo tengo no existe en las ediciones que siguen saliendo. No sé si les diría títulos “raros”, porque -por lo general- los termino por conseguir.

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