“Como el cielo después de llover”: Mercedes Gaviria Jaramillo indaga en su pasado

La propuesta, que pasó por varios festivales, llega hoy a salas argentinas y a la plataforma Puentes del Cine.

«Como el cielo después de llover», que se estrena hoy en el Cine El Cultural San Martín y en la sala virtual de la plataforma Puentes del Cine, es la ópera prima de la realizadora Mercedes Gaviria Jaramillo, en la que desanda su propia historia y el vínculo tan particular con su padre Victor Gaviria, uno de los referentes de la cinematografía colombiana y de la región.

Con materiales de archivo, voz en off, y registro actual, la potencia de este documental radica en el contraste entre las miradas de ambos cineastas, padre e hija fundidos en un relato en donde el pasado sólo sirve de puntapié inicial para un nuevo horizonte. Haciendo Cine dialogó con Gaviria Jaramillo para para saber más detalles de la propuesta.

¿Sensaciones que llegue a los cines?

Estoy bastante emocionada porque es una película que nació en pandemia y el encuentro con les espectadores fue más íntimo o en festivales. Así que es soltar la película a un público desconocido y quiero ver cómo se apropian de esta narrativa, en primera persona, tan personal.

¿Por qué decidiste que tu primer largo fuera con esta historia?

Un poco tiene que ver con una respuesta que yo tengo de un programador sobre un corto de ficción que hice hace tiempo y que cuando intenté que quedara en festivales de Colombia me dijo que ellos esperaban otra cosa de la hija de Víctor Gaviria, otro cine. Yo respondí que mi cine responde a otras cosas y que no respondería a un cine similar a lo que hacía mi padre; así que decidí que este fuera mi primer largometraje. Tampoco se me cruzaron otras ideas, porque tenía este deseo de gritar independencia.

¿Esto te pasa sólo en Colombia?

En Colombia porque mi padre marca una corriente de cine muy importante que sigue vigente, analizando ciertas representaciones de la violencia. Entonces hace que se pregunten qué hacía yo, pero no me ha pasado en otro lugar.

En la propuesta hay imágenes registradas por tu padre y otras por vos ¿Cómo uniste el pasado y el presente?

Era como una manera de encarar un diálogo con mi padre y mi familia a través del cine, poniendo en la mesa ciertas preguntas, más difíciles de abordar otras maneras. Dicen que quien filma está excusado o excusada de explicar ciertas cosas, y se me hizo muy fácil hacerlo, enfrentando las miradas de esa manera.

Hacia el final apareces vos en el presente. ¿Era algo que querías hacer?

Esa era una de las grandes preguntas de la película: desde dónde ponía la primera persona. De hecho antes la película se llamaba «La niña», pero aún no encontraba mi lugar. Entonces hubo un proceso muy angustiante hasta que decidí no estar frente a cámara. Sí en archivos y en voz en off, como una voz que guía al pasado y pensamientos futuros. Hasta que aparezco, que es la voz del presente, que está como detenida escuchando.

¿La película se estrenó en Colombia?

Sí, en varios festivales, pero como fue en medio de la pandemia, la recepción no fue uno a uno. Luego tuvo estreno en Colombia, en salas alternativas, y fue todo un acontecimiento.

¿Cómo la recibieron?

Difícil, porque muchos esperaban que hablara de Víctor, otra cosa. Pero fue algo que también generó muchas discusiones, actualizando la conversación, haciendo preguntas sobre un tipo de cine que se hace en Colombia, y cómo mi película se legitimaba como tal. Se veía en una sala, alrededor de todas las dudas fue muy estimulante acompañar la película, una construcción que se nutre de material de archivo para encontrar una dramaturgia y un relato de la vida de entrecasa y pública de la vida de un cineasta.

¿Seguirás indagando en eso o harás algo diferente?

Es todo un nuevo panorama que se me abre con esta película, porque creo en estos procesos, en este cine, hecho a solas, o con gente que se va sumando. Sigo por ahí. Me gusta mucho trabajar el cortometraje, que es algo que descubrí, permitiéndome hacerlo rápido. No me es un peso el corto, así que estoy en eso y trabajando en películas de otros colegas. Sigo pensando y viviendo cómo el cine se toma de la vida de los que estamos apasionados por él. Me interesa esa frontera difusa.

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