Crítica «Another Round»: Jugando con los Límites

La película de Thomas Vinterberg bordea entre la incorrección y la moralina, en la que su protagonista brilla por momentos.

En la nueva propuesta cinematográfica de Thomas Vinterberg, protagonizada, una vez más, por Mads Mikkelsen, se refleja el instante de lacónica existencia de un grupo de hombres, docentes secundarios, que tomarán una drástica decisión: beber alcohol en cantidades suficientes como para volverse “divertidos”, estar algo inconscientes, y así, transitar sus días.

Martin (Mikkelsen) es un docente secundario de literatura que reparte sus horas del día entre la escuela y su hogar, en donde sólo una que otra palabra cruzada con su mujer e hijo le dan consistencia a su cotidianeidad. Agotado de su existencia, le pregunta a su esposa si él antes era “divertido”. El silencio es la señal que necesita para, buscar una solución o seguir como si nada.

Vinterberg explora la crisis de un hombre a punto de cumplir sus 40 y decide ir más allá, implosionando el género y explorando nuevas particularidades de su protagonista a partir del corrimiento de lo social y políticamente correcto para fortalecer una ácida y mordaz mirada sobre la vida actual en la que los vínculos efímeros y los mensajes de WhatsApp pueden convertirse en casi el único contacto con el otro.

La película se divide en dos partes. Una primera en la que conoceremos a Martin, su entorno y sus angustias, un hombre gris casi zombie, y en donde la cámara lo acompaña por los laberintos de la escuela y su casa. Por el otro, la concreción del plan que, en el consumo del alcohol, espera liberar de ataduras y miedos a todos. Inicialmente se logra un desborde de emociones, pero rápidamente se encorsetará en una meseta al intentar juzgar al grupo protagónico.

Entre esos dos segmentos, un abismo, y aun tratando de mantener el tono de incorrección presente en el primero de los tramos, la corrección política y moralina impuesta sobre cada uno de los personajes, con castigo incluido para uno de ellos y, por ende al resto, se pierde la oportunidad de ofrecer un entretenimiento, reflexivo, diferente.

Luego, todo se precipita llevando hacia un fallido desenlace para una propuesta que merecía un mejor tratamiento, aun cuando Vinterberg crea que en la incorporación de una escena de baile liberadora, que une generaciones, pueda revertir el desbande de la línea y código presentada originalmente al espectador. Mikkelsen brilla por momentos.

Este es el trailer de «Drunk: Another Round»:

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