“Desequilibrados”: Juan Baldana tras los pasos de Silvio Gesell

Rodada en pandemia, la propuesta llegó a la sala del Gaumont esta semana. Su director nos cuenta detalles de la filmación

La nueva producción de Juan Baldana, «Desequilibrados», busca respuestas acerca del hombre y su contexto socio económico. A partir de un hombre que debe entregar un trabajo sobre Silvio Gesell, en medio de un contexto pandémico, el realizador cuestiona el status quo y la constante mercantilización.

En la película, RODO está encerrado en su casa. El coronavirus no discrimina. Para toda la sociedad se ha decretado el aislamiento social obligatorio, a raíz de este virus que infecta y mata a miles de personas en el mundo entero.
Rodo es abogado, pero hace tiempo que tiene poco trabajo y su gran obsesión es la escritura de un libro inacabado sobre Silvio Gesell, un gran pensador alemán, creador de la economía natural. Todo empieza a complicarse cuando la editorial lo presiona por estar retrasado con la entrega de su obra. Rodo presenta varios días seguidos con fiebre alta. Su confusión mental aumenta a la par de su temperatura y la incoherencia gana terreno en su estado de soledad, cada vez más ingobernable.

Haciendo Cine dialogó con el director, que este año presentó online Sintientes, para conocer detalles de esta particular ficción/documental.

¿Cuándo decidiste que ibas a fusionar sus ideas en un relato de ficción?

Antes de escribir «Los del suelo», estaba con una idea de ficción relacionada al trueque y un anarquista como protagonista. En ese entonces me influenciaba con el libro El futuro del dinero, de Bernard Lieater como referencia para lo que estaba escribiendo, hasta que llegó a mis manos Monte Madre, novela de Jorge Miceli. Fue ahí donde, luego de más de un año de escritura, decidí abandonar el proyecto y contar directamente la historia de Remo Vénica e Irmina Kleiner, dos militantes de las ligas agrarias que dieron su vida por el campesinado argentino en la dictadura militar. Más de una década después quise retomar algo de esa idea primaria que postergué en su momento. Al conocer la historia de Silvio Gesell sentí que era necesario transmitir a las nuevas generaciones su pensamiento vanguardista y más al comprobar que en el día de hoy, sus ideas se llevan a cabo en varias partes del mundo con miles de monedas complementarias. El cine también es político.

¿Habías pensado en hacer un documental sobre la figura de Silvio Gesell?

Nunca. Solo me gusta hacer documentales observacionales y resulta imposible realizar en ese formato una película sobre cualquier persona histórica.  Sintientes fue mi último documental en donde se refleja la idea de poder ser autosustentables y libres sin depender solamente de un salario indigno. Solamente en «Raúl, la democracia desde adentro», tuvo una estructura de notas porque era obvio, teníamos que registrar durante horas y horas de entrevistas, sobre la figura de Alfonsín.  Me encantó hacer esa película, pero fue por un pedido de Christan Rémoli, quien fue el hacedor de esa idea necesaria para poner a tremenda figura política contemporánea en nuestra historia del cine.  Definitivamente quise hacer una ficción.

La película se rodó en pandemia. ¿Cuáles fueron sus dificultades dentro del contexto?

Muchas. Le propuse a dos grandes amigos coproducir esta película colectiva sin ningún tipo de fondos en un momento donde todo el mundo estaba refugiado en su casa sin saber qué hacer. Una vez que tuve su apoyo, fui convenciendo a uno por uno, actores y equipo técnico para poder sumarse a ese proyecto un tanto quijotesco en sus inicios de gestación. Tiempo había de sobra, eso sí.  La idea Geselliana como bandera fue clave para que se suban amigos y gente con ganas de hacer a esta película que intenta reconstruir la identificación idealizada de la relación entre el hombre y el planeta tierra.

Ya en tus propuestas anteriores trabajaste con materiales originados por “pensadores” de otras maneras de hacer economía. ¿Qué te interesa de ellos?

La economía es la base de la sociedad, pero también el cáncer que la destruye. Para poder pensar primero tenemos que alimentar bien a nuestra familia y en definitiva de eso se trata. Hay quienes buscan sus propios intereses a costa de cualquier maldad y quienes piensan en los que no tienen que son la mayoría en este mundo lleno de injusticias.  Nuestra especie logró en muy poco tiempo transformar el planeta para mal. Lo que no se hizo en millones de años se destruyó tan solo en lo que vive una mariposa para lo que es la línea de tiempo sobre el universo. Los grandes pensadores son quienes pueden guiarnos para intentar reconstruir un mundo mejor sino queremos que se vaya todo al tacho en unos años. Tiempo hubo de sobra, pero ya no hay más.

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