«El cuento del tío»: su realizador habla de la propuesta

Con Esperando la Carroza como referente, la ópera prima de Nacho Guggiari posee momentos de diversión y reflexión

Protagonizada por Luis Ziembrowski, Alejandra Flechner, Mónica Villa, Martín Slipak y Silvia Pérez, entre otros, «El cuento del tío» se inscribe en un género tan popular como vapuleado: la comedia. Nacho Guggiari debuta en el largometraje con una propuesta que narra, con humor negro, las desesperadas maniobras que hace una familia en Nochebuena para quedarse con una herencia. Para saber más de la película y su rodaje, Haciendo Cine dialogó con Guggiari.

Venís mostrándola en varios festivales, pero ahora llega al cine. ¿Sensaciones por el estreno?

La película viene haciendo un recorrido por festivales, el más reconocido es el de Miami, donde no estuvo en competencia, porque como sabrás, para la comedia es más difícil. Estuvimos en varios festivales como muestra, porque mi idea era que tuviera pantalla y ahora llegaremos a las salas.

¿Te da más ansiedad el hecho de no haber tenido el feedback del “público común”?

De hecho no tuve la oportunidad de estar en una sala con público, de estar ahí y ver la reacción. Tengo mucha necesidad de verla, para saber dónde se engancha, cuando no, que sólo tengo esa información por parte de familiares y amigos. Pudimos estrenarla el año pasado en CINEAR pero me negué, porque tal vez sea la última oportunidad de verla en el cine, que creo que cada vez será más difícil para películas como esta de llegar a una sala, tal vez queden reservadas para las grandes producciones.

¿Por qué decidiste hacer este tipo de comedia? Un estilo que, en el cine nacional, tiene en Esperando la carroza a un claro referente…

Yo hice un cortometraje para Historias Breves, que se llama El Asado, basado en un cuento que escribió mi mamá, y es de humor negro. Desde chico veo mucho tipo de cine, pero sentía mucha curiosidad por el género. Soy muy fan de Alex de la Iglesia, de su primera etapa, y cuando hice el corto, me sentía muy cómodo en ese género. Después de hacerlo estaba buscando una idea para un largo, y no quería que pasara mucho tiempo, y surgió esto, que vino de un sueño, con el personaje de El Asado. Incluso ya estaba Mónica Villa ahí, mirando un cuerpo en el piso y decía “nos vamos a llenar de plata”. En menos de un año escribí la primera versión del guion y al tiempo gané el concurso de “ópera prima”. Tampoco le tenía mucha fe ahí, pero gané. Más allá que el género me gusta, siento que no hay nada en el medio entre el cine independiente y lo que hace Adrián Suar.

¿Por qué crees que es así si la gente responde a la comedia?

Creo que el cine nacional viró hacia un lado más orientado al drama y al cine de autor. No necesariamente es negativo. Hablo de las propuestas más chicas. Creo que por influencia de algunos directores pasó esto, e incluso se fue tanto hacia un lugar que el público no respondió a las propuestas, y se empezó a escribir para festivales, para el público de afuera, o para los pensadores, los críticos. Si me preguntas qué me gustaría que pase con la película, lo que quiero es que se vea, que guste. Tuve la oportunidad de trabajar con estos tremendos actores, con Mónica, pero también con Silvia, que es una actriz tremenda, que la vi en Encarnación y me encantó. Tiene un talento y un oficio que pocos tienen.

Tal vez esto pase, que no la convoquen, por el hecho que se considera un género menor la comedia…

La comedia no es un género que se busca para festivales, por ejemplo, y ahora estoy con un proyecto que también va por ahí.

La película transcurre en una locación pero tenés varios personajes. ¿Cómo fue el rodaje?

Sabíamos que teníamos tres semanas y sabía que tenía que rodarla adaptándome a las condiciones. Tres días antes de rodar, tenía un guion de noventa páginas. La productora me dijo que no entraba, y tuve que sacarle 20 páginas. Me hubiese gustado generar más escenas con los policías, se adaptó todo, y hubo dos cosas que nos salvaron: una fue poder alquilar la casa donde se rodó a precio de alquiler común, por tres meses, y en ese tiempo hice el story, recorrimos el lugar, y se armó una parrilla de luz desde el techo con puntales de construcción, haciendo que la iluminación sea toda desde el techo. La zona era ruidosa y tuvimos que tapiar las ventanas con material acústico, convirtiéndola casi en un estudio. Pudimos terminar todo porque armamos casi un mecanismo de relojería, filmándola con muy poco presupuesto.

¿Cómo fue el casting?

La idea era tener actores de talla, porque eran tantos, que necesitaba que se dirijan casi solos. Luis sabía que iba a estar en un rol de líder. Y también sabía que iba a tener actores desconocidos, apostando un poco a ellos, a gente nueva. En la búsqueda valoré mucho las ganas, tanto en el caso de Sandra Criolani como de Ailén Maciel, que la rompen. Ellas fueron las únicas que me llamaban para ver en qué estado estaba la película, y esa energía la valoré mucho. El resto de los actores que teníamos pensados, todos nos dijeron que sí.

 

 

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