“El Marginal 4”: Alejandro Ciancio tras la nueva temporada.

El realizador, además, escribió junto a un grupo de guionistas las nuevas aventuras de la serie nacional éxito de Netflix

Este 19 de enero llega a Netflix «El Marginal 4», producida por Underground y Telemundo Streaming Studios junto a Netflix,  y protagonizada por Juan Minujín, Nicolás Furtado, Martina Gusmán, Claudio Rissi y Gerardo Romano, y con las incorporaciones de Luis Luque, Rodolfo Ranni, Ariel Staltari y un gran elenco.

Esta nueva entrega continuará con la historia de los personajes después del incendio de San Onofre, que marcó el final de la primera temporada y tendrá un intenso primer episodio en donde Juan Minujín, también productor del envío, se expondrá interpretativamente para lograr la potencia requerida en esta temporada bisagra del relato.

Para saber más del proyecto Haciendo Cine dialogó con Alejandro Ciancio, director de la temporada, quien está en el proyecto desde sus primeros momentos.

¿Cómo fue reencontrarte con la historia y los personajes?

Fue un muy lindo desafío. El haber podido ser parte desde la concepción de los guiones abrió muchas posibilidades creativas para volver a introducirme en la historia. Trabajar las líneas dramáticas de los personajes, en conjunto con todo el equipo de guionistas (Omar Quiroga, Nicolas Marina, Andres Pascaner, Natalia Torres y Gabriel Macias) fue muy enriquecedor en lo personal y necesario que para que «El Marginal 4» tenga un vuelo diferente.

¿En algún punto da miedo el hecho que esto se pone cada vez más grande?¿Sentís presión?

Presión no, pero si una gran responsabilidad. Se volvió una serie que tiene muchos fanáticos, que como vos decís, se pone cada vez más grande. Y había que estar a la altura de las circunstancias. En algún punto, y sin buscarlo es lo que esperábamos después de la repercusión que tuvo la primera temporada. En ese momento no sabíamos todo lo que iba a venir, pero después el desafío se fue haciendo más intenso.

¿Cómo fue ingresar a Puente Viejo?

Toda una experiencia. Desde las primeras plantas dibujadas, las primeras recorridas por la fábrica , imaginando junto con Sebastián Ortega y Pablo Cullel cada espacio. Soñándola con nuestra directora de arte, Julia Freid, que fue fundamental para darle la dimensión y el vuelo que terminó teniendo. Fue un trabajo muy intenso. No existía nada y de golpe pasó el tiempo y estábamos realmente adentro de una cárcel de  bloques de hormigón. Fue caminarla muchas veces antes de la obra, durante la obra y una vez finalizada para aprender y descubrir todas sus posibilidades visuales, descubriendo y encontrando los espacios de cada personaje. Fue una bocanada de aire fresco, realmente el oxígeno que la historia necesitaba.

¿Qué beneficios trae el hecho que sea una locación propia?

A nivel de producción, muchos. Y artísticamente también. Funcionó como un gran estudio de grabación, pero con el sentido de verdad que solo una locación real puede brindar. Para el elenco fue fundamental. Acostumbrados a San Onofre (la ex cárcel de Caseros), poder brindarles un lugar real y verosímil los ayudó mucho para entrar en clima. Poco a poco fue tomando vida y haciéndose presente Puente Viejo. Le fuimos encontrando su personalidad, aquellas cosas, puntos de vista que la vuelven única. Tan única, que ya dejó de existir.

¿Cómo fue tener a Juan, de nuevo, como protagonista, pero también como productor?

Trabajar con Juan Minujín es un placer en el rol que toque compartir. Una gran persona, compañero de ley, el líder que necesitábamos. Tiene tantos matices como actor y un nivel de compromiso y responsabilidad que son admirables.  Como productor, lo interesante fue poder desandar desde los libros el camino de Pastor. Como iba a interactuar y como serían sus vínculos. Desde que lugar estaba parado el personaje y definir claramente su motivación .Al mismo tiempo es un artista con muchísima experiencia en el medio y eso siempre es importante al momento de trabajar con un actor que al mismo tiempo se desenvuelve como productor.

En el primer episodio hay un nivel de intimidad con Miguel, extrema, ¿Cómo fue el proceso de rodaje?

Fue un proceso muy lindo y enriquecedor. Creo que con Juan logramos vincularnos y entender profundamente lo que estaba viviendo Miguel.  Lo conversamos mucho, y se le puso mucho el cuerpo. Sobre todo Juan. Lo que se brinda corporalmente es increíble. Había una necesidad de poder estar sintiendo con la cámara lo que internamente le sucede al personaje. Fueron varias jornadas de rodaje. Lo interesante fue poder contar con el tiempo para llevarlo adelante, no solo en el rodaje, sino también en edición: que narrativamente el personaje tuviese su tiempo de la historia para poder establecerlo nuevamente dentro del mundo marginal.

La serie se ha convertido en un puzzle, de alguna manera. ¿Se pueden ver en el orden que fueron saliendo o ya podríamos reordenarla?

A mí me gusta en el orden que fue saliendo. Fue lo que toco, y funcionó. Pero creo que un espectador nuevo podría eventualmente intentar verla en un orden cronológico y también funcionaria. Quizás inclusive podría llegar a despertar mayores pasiones. Y sería muy interesante ver el ingreso del personaje de Pastor en ese reordenamiento.

¿Tenés alguna injerencia en las remakes que Telemundo está haciendo de la serie?

En lo que es «El Recluso», en la temporada uno, no participé de ninguna forma. Para la temporada 2 soy parte del equipo de guionistas.

¿Expectativas con el estreno mundial en Netflix?

Hablar de una serie argentina que tenga un estreno mundial ya genera por sí solo expectativas o al menos cierto cosquilleo. Estoy orgulloso de haber podido ser parte. Simplemente espero que los que vean la serie, ojalá sean muchos en Argentina y en otras partes del mundo, la disfruten, les guste y sientan, al dejarse llevar por la historia, todo el amor que el gran equipo técnico, de producción, post producción y el elenco entregaron y brindaron en cada toma, en cada plano, para hacer de El Marginal lo que para nosotros es. Una gran familia que la paso de lujo haciendo lo que más nos gusta hacer en la vida: contar historias.

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