“El Sistema K.E.O.P/S”: Nicolás Goldbart y Daniel Hendler profundizan en el mundo de las estafas

Con casos recientes como el de el telar de la abundancia y generación Zoe, la nueva película de Nicolás Goldbart («Fase 7») potencia sus ideas.

«El Sistema K.E.O.P/S», de Nicolás Goldbart, protagonizada por Daniel Hendler, Alan Sabbagh, Esteban Lamothe, Violeta Urtizberea y Rodrigo Noya, entre otros, recupera un género muy particular para el cine argentino que tiene la amistad en el centro para, en la superficie, hablar de otra cosa.

Estrenada en la reciente edición de BAFICI, «El sistema K.E.O.P/S» muestra como alguien espía a Fernando Berlasky. Desde alguna de las incontables ventanas, frente a su departamento del barrio de Belgrano, alguien le saca fotos, lo filma y le manda mails. Los motivos son poco claros: una extraña organización llamada K.E.O.P.S. intenta obligarlo a responder un extraño cuestionario. Fernando sospecha de que se trata de una broma pesada, aunque las cosas empiezan a tomar un color oscuro cuando descubre que lo siguen, alguien entra a su casa y los mails se vuelven amenazantes y violentos.

Haciendo Cine habló con su director y con Hendler sobre la película que estrena este jueves en casi una veintena de salas en todo el país.

“El protagonista toma la pésima edición de darle click a un aviso que promete dinero y éxito, pero que le traerá, además de dolores de cabeza, un espiral de violencia para su plácida existencia”, dice a Haciendo Cine, Daniel Hendler, sobre su personaje.

“La película habla de cosas que atravesamos, con una mezcla de mirada delirante e hiperrealista al mismo tiempo. Me parece interesante cómo Nicolás trata todas esas capas, imposible de contarlas todas. Eso es interesante, las películas que son difíciles de explicar. Nicolás es un cinéfilo y acá hace un cocktail de géneros que hace que la película te lleve por caminos inesperados”, sigue.

Ese click que hace el personaje y que lo manda a una espiral interminable de paranoia y violencia es, según Hendler, «un poco el miedo en el que vivimos hoy, de mandarnos una cagada que nos puede pasar a todos en cualquier momento: de hacer algo indebido con el home banking, o hacer o decir algo indebido en las redes. Con eso juega esta película, con este personaje que se “patea las bolas” y cae en una de esta con facilidad. Después la película hace un vuelco hacia la amistad, que sólo encuentra a su problema un poco de alivio cuando aparece la amistad”, termina.

Nicolás Goldbart regresa a la pantalla grande a once años del estreno de «Fase 7″, su ópera prima. Goldbart, uno de los más destacados editores de la industria, estrenó su segundo opus en la más reciente edición del BAFICI antes de su paso por las salas. “Viví el estreno en BAFICI con mucho nervio porque la película no estuvo terminada. De hecho la copia que se vio ahí estaba con algunas cuestiones sin terminar. Así que llegamos al estreno muy justo y sé que en el Festival la gente la disfrutó.  Al ser una propuesta con humor, escuchar las risas, sabiendo que estuvimos mucho tiempo mejorando chistes, eso es agradable. El BAFICI fue una prueba de fuego», cuenta Goldbart.

Sobre lo que espera de su paso por los cines, el director admite que hay cuestiones que le exceden tanto a él como a la película: “La película tiene cosas atractivas pero salimos a la cancha con mucha desigualdad. Igual sé que son las reglas del juego y no hay mucho que hacer, pero ojalá la película encuentre su público, como pasó con Fase 7”, suma.

Goldbart reconoce que, por su trabajo de editor, disfruta sobremanera de trabajar el aspecto visual y sonoro de una película en post: “Me gusta mucho trabajar el sonido. Soy muy detallista, y en el montaje, que para mí es imagen y sonido desde el primer momento, ya todo aparece allí. Después con el sonidista vamos trabajando para que las partes plásticas del sonido estén bien presentes”, dice.

Finalmente, sobre su vínculo con los actores (Daniel Hendler vuelve a ser protagonista así como lo fue en su ópera prima), el director cuenta: “Fue muy fácil dirigir al elenco, porque trato que haya camaradería casi de troup circense en el rodaje. No hay que hacer mucho, más que elegirlos para que a cada actor le calce el traje del personaje. Y este tipo de proyectos siempre les genera entusiasmo, porque no hay muchos así acá, así que le terminan poniendo un plus a la película”, termina.

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