“Granizo”: Guillermo Francella habla sobre la exitosa propuesta de Netflix

La nueva película del actor encabeza las preferencias del público en la plataforma en más de 32 países.

El talentoso intérprete vuelve al cine en una propuesta que se ve exclusivamente en la plataforma de la N roja y marca su reencuentro con Carnevale. Desde su estreno, Granizo, la nueva película Netflix protagonizada por Guillermo Francella, dirigida por Marcos Carnevale y con guion de Nicolás Giacobone y Fernando Balmayor, lidera las preferencias del público.

Luego de una semana en Netflix, la película se convirtió en la propuesta más vista a nivel mundial para contenidos de habla no inglesa, ingresando al top ten global de la semana. Según reportó la plataforma, «Granizo» fue reproducida por un total de 24,28 millones de horas en sus primeros días.

En la propuesta, Francella encarna a un meteorólogo que se convierte en el enemigo público número uno tras fallar con un pronóstico y desde ese momento, su vida y su idea del éxito, cambiará drásticamente. El actor cuenta a Haciendo Cine detalles de esta propuesta, su primer largometraje en saltearse las salas para pasar directamente por streaming.

Al encarar esta producción, sabiendo que directamente va a ir a plataforma: ¿se hace algo distinto o se trabaja de la misma manera?

No, no hubo diferencia. Sí fui asistido por la gente de la plataforma y los productores ejecutivos, y ya tenía un vínculo con el director. Pero se trabajó del mismo modo, con el proceso de preproducción, rodaje y luego un largo proceso de post producción. Lo que sí no hubo ensayos antes de empezar a rodar. Después está el hecho de que no haya ido a cine ya que se estrena como un original de Netflix para la plataforma.

La pregunta no es para desmerecer que la película va a plataformas, sino que en conjunto han realizado películas, como Corazón de León, fenómeno de taquilla y uno se pregunta por qué esta no iría también a salas, uno piensa esto…

Se dio así. Incluso con el advenimiento de las plataformas se genera  una fuente de trabajo inusual. Los directores quieren armar sus equipos de trabajo y no hay directores de arte, maquilladoras, vestuaristas, no hay cámaras, no hay jefe de fotografía, porque hay mucho trabajo y eso también te incentiva. Genera mucho atractivo, y además sabemos que llegaron para quedarse y me parece fantástico. Me di cuenta en especial con lo que pasó en pandemia, cuando me preguntaban cómo lo pasé. Ahí me di cuenta que había estado explorando el entretenimiento como nunca lo había hecho, y sentí que nuestra profesión era esencial y esto tiene que ver con las plataformas y todo lo que vino.

¿Fue complicada toda la parte de catástrofe para el proyecto?

Había que hacer verosímil todo, porque si no, no se podía realizar. Estamos muy orgullosos que se pueda hacer este tipo de efectos y escenas en Argentina. Hay gente muy talentosa para llevar adelante los efectos especiales y lo pude comprobar ahora, realmente. Fue difícil, muy complejo de filmar. Teníamos que imaginarnos muchas cosas: la lluvia, el granizo, el espacio por dónde caminar porque por ahí iba la tormenta. Estaban la persona de VFX y Marcos que me indicaban todo, pero no era sencillo. Todo lo relacionado con la parte de los vínculos, sí fue más sencillo, pero trabajar con los efectos no fue fácil.

Es la primera vez que vemos que el Obelisco o la Flor de Lis se destruye, porque siempre vemos como se cae la Estatua de la Libertad…

Estamos hartos de ver el Capitolio o la Estatua de la Libertad y ahora son elementos muy identificables de Argentina, amados por nosotros y claro que es duro y feo.

¿Cómo fue encarar la reflexión crítica que tiene sobre la industria del entretenimiento?

Eso es la virtud del guion. Cuando (Nicolás) Giacobone me lo da para llevárselo a Marcos, sentí que ahí estaba la potencia de la película. Había muchas cosas, y no tiene que ver sólo con el entretenimiento: tiene que ver con esta cosa nefasta de cancelar, de convertir en un demonio a una persona por haberse equivocado, una frase desafortunada, una frase políticamente incorrecta. En este caso hubo un costo económico. Muchos salieron perjudicados porque se equivocó en un diagnóstico. Era amado y ahora es denostado: se convierte en un meme de la noche a la mañana, es algo muy cruel. Entonces nos gustó tocar este tema. Su propia hija le manifiesta “no te creas que la gente te quiere porque la gente no te quiere”. Existe esa cosa de confusión, del exitoso que cree que es amado. Hay muchas cosas que me parecieron muy interesantes en la película, el vínculo con su hija, lo abandónico que fue con ella por el éxito en sí, y cómo después tuvo que volver. El personaje tiene un arco que, para mí, explorarlo desde lo interpretativo, fue maravilloso. Encima debutar con este cine catástrofe, paralelamente a todo este universo, me pareció un combo ideal, protegido por un gran guion, protegido con una buena dirección, una buena producción, con locaciones interesantes, estar en Córdoba. Bueno, hubo un sinfín de cosas, que hoy, con la película plasmada y con la respuesta unánime que estamos recibiendo, nos dan mucho orgullo.

¿Con qué te gustaría que la gente se conecte del relato de Granizo y la propuesta?

Yo estoy con mucha ilusión, esa es la palabra. La gente de Netflix, que está acostumbrada, me decía que había mucha expectativa inicial desbordante y eso también me moviliza mucho. Con Marcos somos hiperexigentes: es nuestra segunda película, somos amigos en la vida, hablamos tanto de esta profesión, de cada instante. Somos milimétricos, muy hinchas los dos, nos protegimos mucho y sentíamos que estábamos haciendo algo importante. Sabiendo dónde había que poner el acento y qué podía provocar en la gente y cuando empezó a tomar vida propia y ver que eso, nuestro objetivo trazado, se está cumpliendo, genera ilusión.

 

 

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