«Hermanas de los Árboles»: el renacer de la esperanza

El documental que puede verse en la plataforma Cine.ar explora una mirada a las complejas situaciones que el patriarcado genera en la sociedad en base a un proyecto de vidas en recuperación en la India

Por Rolando Gallego

Los realizadores Camila Menéndez y Lucas Peñafort presentan en “Hermanas de los Árboles” una mirada sobre una sociedad particular, alojada en Piplantri, Rajastán, India, en donde Shyam Sunder Paliwal construyó, a partir de su propia experiencia, la recuperación de la vida de niñas y mujeres.

Con un registro natural, directo, y la entrevista a mujeres que vieron cómo cambió su vida siendo parte de la experiencia comunitaria, el relato avanza con seguridad como un testimonio del extenso camino que hay que recorrer en materia de conquistas de género.

Haciendo Cine dialogó con los realizadores para conocer más detalles de esta propuesta que puede verse en Cinear Play y que el año pasado estuvo en FIDBA.

“Este proyecto hubiera sido imposible si el equipo no hubiese sido en su mayoría compuesto por mujeres. Para mi, como hombre, hubiera sido inviable. Si vas a una casa lo primero que hacen es taparse con el velo la cara. Y acá se abrieron, de a poco, con una forma de comunicación no lingüística, porque hubo gente que quiso ayudarnos a hacerlo. De intentarlo traducir de manera convencional  hubiera sido imposible. Sin las colegas mujeres no podríamos haber accedido a ese nivel de intimidad. Una de las protagonistas nos cuenta recuerdos dolorosos y ayudó que familiares cercanos nos tradujeran. En un primer momento no entendían nuestras preguntas, pero luego sí comprendieron. Eso está en la película, y también esto que dice Camila: ellas no tienen protagonismo. Es así, trabajan en el hogar, y sólo los hombres están en la economía formal. Ellas deben pedir dinero a sus parientes. El empoderamiento acá pasa por poder tomar las riendas de su vida económicamente”, dice Peñafort.

“Es impresionante el trabajo de Shyam Sunder Paliwal de ir casa por casa y, por ejemplo, empoderarlas para que construyan un baño en su casa, modificando costumbres y rutinas, o cosas asociadas a la higiene. Es un trabajo de hormiga que realizó como intendente: hasta lo más evolucionado de plantar los árboles por las niñas, y hacerles entender que hay un Estado, que por allí nunca pasó, sabiendo que si se hacen las cosas de esa manera se puede lograr luego líneas de créditos y ayudas para los emprendimientos”, agrega.

“Cuando llegué a la India esperaba cosas más radicales.  La brecha económica y cultural es gigantesca, y hay cuestiones como la dote, que continúa. Pero es a largo plazo el cambio de conciencia. Esa brecha es la misma que se ve en Argentina entre el campo y la ciudad. Lo más importante es que el proyecto les permitió vislumbrar otra realidad, realizando intercambios con extranjeros, haciendo que Piplantri sea completamente distinta a pueblos de al lado, a 100 kilómetros”, cuenta Menéndez.

“El recorrido que hicimos superó mis expectativas, en festivales como el de Málaga o en México. Y si bien pensamos esperar hasta que finalizara la pandemia para mostrarla, porque sabemos que puede generar intercambios, estamos contentos con el estreno en CINEAR porque además amplía las fronteras”, termina.

 

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