«Las Mil y Una»: la premiada película de Clarisa Navas llega a Cine.ar

Luego de participar en Berlín y en Mar del Plata entre muchos otros festivales internacionales, la segunda película de su directora podrá verse de manera gratuita a partir del jueves 3

«Las Mil y una», segunda película de Clarisa Navas («Hoy partido a las tres») es una de las películas argentinas más celebradas y vistas en festivales internacionales en lo que va de este atípico 2020. Hizo su debut mundial al presentarse en la sección Panorama en la 70ª edición de la Berlinale. A mediados de año ganó el premio a Mejor Película en el festival coreano de Jeonju. Y cerró el año al competir en la Competencia Internacional de Mar del Plata, donde se alzó con el FEISAL a la Mejor Película en Competencia Oficial.

La directora se adentra en la vida de un grupo de amigos que sobrevive en el barrio “Las mil” que da nombre a la propuesta en las afueras de Corrientes Capital. Detallando la vida de cada uno de ellos, la búsqueda sexual y el acompañamiento entre el trío protagónico, el film se presenta como un entrañable relato de amistad que evita golpes bajos para hablar del amor y la identidad sexual sin subrayados.

Haciendo Cine pudo dialogar con la directora sobre el proceso de llevar la idea a la pantalla y sus expectativas para con el público.

¿Cómo te sentís después ya de haber presentado la película en tantos festivales?

Muy bien. Fue un recibimiento muy inesperado con tanta llegada y buena respuesta de la gente, del público, de los programadores de aquí y de otros países. En Berlín, paraban por la calle a les actores para sacarse fotos. Fue muy hermoso todo.

¿Cómo surgió la idea de Las mil y una?

De una experiencia muy personal, de vivir en el barrio, haber nacido ahí, transitando experiencias muy similares a las de los protagonistas. Hay algo que me aflige bastante de ver a esas adolescencias frágiles en esas periferias, con una identidad disidente, con una forma de vida que no se contenta con lo esperable o lo que está determinado para cierta clase y barrio. A partir de ahí me interesa crear un tipo de comunidad como resistencia y «Las mil y una» va de eso: la posibilidad de generar resistencia en contextos hostiles.

¿Fue difícil encontrar el casting?

Sí, porque creo que si  no eran ellos no había película. Sabía que Ana Carolina iba a hacer de Renata, y con Sofía Cabrera me pasaba lo mismo. Tenía que jugar al básquet. Si no eran ellas no podía hacerla. Y los hermanos, Ale y Darío, que son Luis Molina y Mauricio Vila, dos personas a las que quiero mucho, tienen experiencias de vida similares, y por eso los llamé. Después aparecieron otras personas en nuestro casting, personas a las que quiero y respeto mucho .

¿Qué te gustaría que pasara con la película una vez que se encuentre con el público? ¿Con qué te gustaría que conecte?

No sé si busco una sola cosa, o un solo deseo. Mi idea está puesta en que genere preguntas, más que respuestas y certezas. El cine debe generar preguntas, abrir otros mundos que abracen otras cosas, más que imágenes que dañen o que generen efecto. Me interesan las imágenes que quedan resonando, que tienen muchas capas y que suponen una generación o hasta un cambio y una transformación. Me quedo satisfecha si hace eso y construyendo otras imágenes desde la periferia, dejando de estetizar y objetualizar la periferia. Es necesario construir desde adentro.

¿Qué sentís que aporta la propuesta a la desestructuración de roles, sexos, identidades?

Aporta la experiencia y forma singular de existir de jóvenes que se preguntan, desde la acción y con gestos, que se puede vivir desde afuera de lo esperable de categorías. Es un modo de vida singular siempre amenazado y al borde de no existir, existencias que no se conforman con el orden de lo dado, en ese sentido creo que aporta eso.

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