«Marea Alta»: la película de Verónica Chen ya está en Netflix

Protagonizado por Gloria Carrá, "Marea Alta" es el estreno nacional del mes dentro de la plataforma de streaming.

Lista para estrenar en 2020 cuando arreció la pandemia, «Marea Alta» no dejó de tener un destacadísimo recorrido internacional y nacional pese a saltearse un paso importante como es el estreno en cines. Luego de debutar a nivel mundial en la competencia de Sundance a principios de 2020, «Marea Alta» se estrenó en Cine.ar ese año y ahora se encuentra como filme destacado del mes en Netflix, siendo de los pocos filmes argentinos que la plataforma sumó a lo largo de 2021.

Además, HBO MAX estrenará el filme argentino en países de Europa Central; y Movistar Plus, el servicio de TV de pago / SVOD de Telefónica, la estrenó en España hace unos meses.

¿Pero de qué va «Marea Alta»? En ella vemos a Laura, interpretada por Gloria Carrá, una mujer elegante, relajada, que vive su vida y sexualidad sin prejuicios. Está casada, pero eso no le impide pasar una noche de pasión con el maestro mayor de obras de su casa de vacaciones en la costa, donde está instalada para supervisar unos arreglos a la propiedad. Pero los peones de la obra descubren a su jefe y a Laura en la cama a la mañana siguiente. Todo debería haber quedado ahí, quizás como una excusa para chusmear entre los empleados. Pero no. Weisman, el encargado de la obra, desaparece y Laura se ve obligada a dirigir por sí misma a los trabajadores. No le será fácil: quedó sola con dos exponentes misóginos y abusivos (no en lo físico, pero sí en las libertades que se van tomando con el trabajo y hasta con la propiedad misma). Y la lucha de poder, de clase, de sexos, se intensifica hasta el paroxismo, en la que los límites morales y éticos de los involucrados van desapareciendo como si se tratara de una lucha a muerte.

Este es el escenario que plantea Verónica Chen en su séptimo opus, con el que regresó a Sundance después de veinte años, ya que en la meca de los festivales de cine independiente presentó en 2000 su ópera prima, «Vagón Fumador». “Estar en Sundance fue espectacular, una gran premiere”, recuerda la directora. “Cuando estuve con mi ópera prima, el festival era mucho más pequeño y mucho más indie. Ahora creció bastante, la película estaba en competencia internacional. Llegamos y ya había una función especial para prensa e industria. Más allá de las proyecciones posteriores con el público, en esa primera pasada fue mucha gente que luego me contactó para ventas internacionales y para charlar sobre mis próximos proyectos. Así que, fue bárbaro”.

La protagonista absoluta de “Marea Alta” es Gloria Carrá, quien, con más de 25 años de carrera, no participó en muchas propuestas cinematográficas. Pero en su primer protagónico en la pantalla grande, la actriz de “Las Viudas de los Jueves” se entrega por completo, incluyendo un final que no hace concesiones a lo políticamente correcto.

Hablamos con Verónica Chen para adentrarnos en el proceso creativo de “Marea Alta” y su estreno en plataformas debido al cierre de los cines y festivales en todo el mundo.

 Sorprende que alguien con la carrera de Gloria Carrá recién ahora tenga su primer protagónico en cine. ¿Cómo la elegiste para el papel?

Yo ya había trabajado con ella en varias de mis películas, pero en papeles secundarios: estuvo en “Agua” (2006), en “Mujer Conejo” (2013) y además la dirigí en un corto que no llegué a terminar, en la que ella protagonizaba junto a su hija Ángela Torres. Pero pese a todo eso, no escribí “Marea Alta” pensando en ella para el papel. Escribo pensando en personas reales que conozco: mis personajes están basados en personas que conozco o mezclando personalidades de diferentes personas y me los imagino en estas situaciones fuera de lo convencional. Y una vez que están los guiones ahí empiezo a pensar en un cast posible. Pero muy rápido se me apareció Gloria en la mente como posibilidad. Claro que primero había que hablar con los productores, que ellos también dieran su parecer. Hicimos un contacto con varias actrices, pero secretamente en mi corazón quería que fuera Gloria. Y por suerte lo fue.

 En tus películas hay un fuerte componente visual siempre: desde la cámara al lado de Nicolás Mateo nadando en el río en «Agua», pasando por la animación de «Mujer Conejo» y las tomas aéreas y el gran angular en «Marea Alta». ¿Cómo elegís lo que mejor representa a cada película desde lo visual y cómo fue ese proceso aquí?

En mi ópera prima, “Vagón Fumador”, el personaje principal era un taxi boy que andaba en rollers. Así que, subimos la cámara a los rollers y a un skate. Siempre trato de imaginar las películas de la forma más visualmente atractiva que se pueda. Creo que los aspectos visuales son lo que definen su valor cinematográfico precisamente. Una obra de teatro puede tener un gran valor dramático, pero para el cine hay que hacer un gran hincapié en lo audiovisual me parece. Las tomas aéreas eran importantes porque intentaba situar lo mejor posible al personaje de Gloria en su contexto. Para que entendiéramos dónde está esta casa que es su universo casi: que está a dos cuadras del mar y sobre todo el inicio que vincula al mar con el bosque que rodea la casa para entenderla a ella justo en el medio de esto. Esto era importante y era el sentido de las aéreas. Y en líneas generales es algo que me importa mucho: situar a un personaje en su aspecto geográfico.

 

EN LA COSTA

“Marea Alta” es la primera de un grupo de cuatro películas que Chen escribió y tiene pensado dirigir con un elemento en común: “Esta peli es parte de un cuarteto que vengo desarrollando; lo llamo El cuarteto de la Costa. Son retratos de un micromundo: las cuatro películas se sitúan en diferentes playas de Villa Gesell, una por estación. Y siempre van a tener a estos personajes, que son protagonistas en una historia y serán secundarios en las otras”.

¿Cuánto tiempo estuviste desarrollando el proyecto, ya que es solo la primera parte de un total de cuatro películas?

Estuve desarrollándolo bastante tiempo, porque escribí las cuatro a la vez. Luego, mi idea original era filmarlas de a dos. Pero, en términos de producción, iba a ser carísimo y muy difícil. Así que, filmamos la primera que era, además, la más sencilla. De todas maneras, tengo todo armando porque las fui desarrollando juntas. En fin, me llevó bastante tiempo hasta que empezamos con el proceso de presentaciones.

¿Y cómo manejaste el rodaje de “Marea Alta”?

Fue un rodaje de tres semanas. En realidad, los cuatro proyectos son películas de rodajes cortos, pero esta era la más accesible de todas en términos de producción. Además, yo estaba embarazada de siete meses cuando la filmamos, entonces tampoco podía tener un rodaje demasiado prolongado y extenuante. Esta película se podía hacer en esos términos, pero requería mucha planificación para poder filmar tan rápido. La post producción fue al revés: pasó bastante tiempo, porque nació mi hijo dos meses después de terminar el rodaje. Así que tuvimos idas y vueltas con una postproducción más lenta. La hicimos en coproducción con Uruguay, que aportó la post de sonido. Fuimos a mezclar allá, y yo me fui con el bebé en brazos.

La lucha de clases es algo que cubre todo el conflicto de “Marea Alta”. ¿Qué te planteaste realizar en este caso, en el que hay un giro que resignifica el rol de la protagonista frente al conflicto?

En total, entre las cuatro películas planeadas, van a haber unos treinta personajes que tienen su casa de veraneo ahí, en la costa. Y este es el material con el que me interesaba trabajar: la relación entre estas personas que van de vacaciones a sus casas de veraneo y su vínculo con la gente que vive en el lugar todo el año, los locales. El de “Marea Alta” es un primer conflicto que, lógicamente, es uno de clases. Me parece que hoy el conflicto existe y es muy difícil evadirlo. En mi caso, lo que hice fue restringirlo en cuanto al lugar y al tiempo; entonces esto aflora. Me parece que la película lo que pone en escena es un conflicto de género dentro de un conflicto de clases. Creo que esto es permeable a prácticamente todos los ámbitos y todas las situaciones. En “Marea Alta” está exacerbado, como sucede muchas veces que se encuentra una mujer sola haciéndose cargo de una obra en construcción con peones, albañiles. Esto es muy común. Pero si lo pensás, no es muy diferente a lo que me pueda pasar a mí, una mujer sola, haciéndome cargo de una película en un rodaje.

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