“OIANT: Musica para un futuro ancestral”: Nacho Garassino y una búsqueda espiritual

La película llega al cine Gaumont este jueves

El quinto largometraje dirigido por Nacho Garassino, “OIANT, música para un futuro ancestral” (OIANT, Orquesta de Instrumentos Autóctonos y Nuevas Tecnologías de la UNTREF) sigue los pasos de Alejandro Iglesias Rossi, el único músico argentino que recibió dos distinciones emblemáticas de la UNESCO por su trabajo.

Para saber detalles de la propuesta hablamos con Garassino, quien se adentra en el documental luego de varias propuestas de ficción.

¿Cómo conociste a Alejandro?

Lo conocí cuando para hacer la música de la que iba a ser mi ópera prima, “El Túnel de los Huesos”.  Quería que la banda de sonido fuera hecha por algún autor que no estuviera en el circuito habitual de la música argentina. Lo paradójico fue que nos entusiasmamos tanto que la música empezó a surgir a la par que la película y hasta antes de empezar con el rodaje. Ellos vinieron al rodaje a la cárcel de Caseros. Alejandro era una persona muy académica y por eso también surgió más adelante la idea de compartir la música de la orquesta, porque salvo dentro del universo académico, el trabajo de ellos era muy poco conocido.

¿Fue fácil convencerlo para que te dejaran registrar su trabajo y el detrás de escena de su trabajo?

La relación a partir de la banda de sonido nos permitió ir tomando confianza entre la orquesta, Rossi y Susana Ferrer. Susana Ferrer es la co-creadora de la orquesta. Entonces, a medida que nos fuimos conociendo se iba ampliando la confianza. Ocurrió que de esta comunión me empezaron a invitar a distintas giras; a distintos lugares donde convivíamos muchos días. Y lo que yo les transmitía es que el detrás de escena de la orquesta en cierto punto era tan potente como la orquesta en vivo.

¿Cómo seleccionaste a los entrevistados colaterales a la orquesta?

Los invitados colaterales fueron apareciendo en el camino. Pero el material que filmamos con la orquesta fue la punta de un iceberg. Mucha gente fue dando su testimonio y nos pareció que los entrevistados eran ideales para lograr este primer acercamiento. Hay proyectos de ampliar con más material este tema. Tuve que elegir entre la posibilidad de difundir a la orquesta con una película de un metraje normal o de hacerlo con una película o serie de ocho horas. Entonces decidimos que, en este momento, era mejor difundir la obra de ellos y dejar afuera algunos testimonios. Pero en general todos los testimonios se fueron concretando sobre la marcha. Porque, desde el 2008 hasta que la terminamos, grabamos gente por las dudas, porque nos parecía hermoso o trascendente lo que tenían para decir, sin saber si algún día todo eso que grabábamos iba a tener sentido, apareciera o no en la película.

¿Qué tan complicado se te hizo acompañarlos por todo el mundo, en altura, con equipos? ¿Qué tipo de cámaras utilizaste?

Acompañar a la orquesta fue una tarea muy placentera a pesar de que ellos tienen un entrenamiento que necesitan para tocar y mover todos esos instrumentos por todo el mundo, realmente son difíciles de seguir. Fue una obra de amor y militancia que no sabíamos cómo iba a terminar, sino que íbamos sumando pedazos hasta decir “bueno, ya es hora”. Y eso nos daba energía y libertad para seguirlos por donde hiciera falta. Esencialmente el origen narrativo fue Perú, que por la altura y la falta de aire fue bastante complejo. Con respecto a las cámaras, la película se empezó en 2008, que fueron las primeras tomas y fue variando en el recorrido la tecnología. Usábamos cámaras analógicas, Z1, con DVCAM, y luego fuimos sumando toda la tecnología que iba apareciendo, filmando para terminar en Perú ya en 4K. En ese sentido siempre agradezco a Nacho Martínez que aparte de productor, realizador y montajista, es un tipo que se la tuvo que lidiar con todos esos formatos incluyendo material de archivo que venían de países ignotos en formatos que ni sabíamos que existían.

¿Cómo fue para vos pasar de la ficción al registro documental?

El cine documental y el de ficción siempre lo tuve muy mezclado, desde la época en la que estudiaba en la escuela de Santa Fe. Siempre estuvo muy mezclado en mi alma. En la década del ´90 hacíamos “El Otro Lado” con mi amigo Fabián Polosecki, que tanto dio que hablar y hoy en día es objeto de estudio porque mezclábamos la ficción con el documental. Como forma de vida, cuando viví en Europa, yo era realizador de documentales. Así que más que pasar de la ficción al documental, fue volver a aplicar mis recursos de documentalista de una manera más personal, y menos comercial de lo que hacía en Europa, a una obra con más libertades estéticas y sin el condicionamiento de una cadena de televisión detrás.

¿Expectativas con el estreno?

La expectativa es que la película pueda tener una larga vida más allá de los circuitos habituales de distribución. También nos la están pidiendo de universidades, de lugares donde se debaten las diferencias entre cultura popular y la música, y de espacios alternativos. Ya ganamos, en ese aspecto, por saber que nos la está pidiendo todo el mundo. Y en salas esperamos que pueda tener el mejor camino posible.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?

Estoy terminando de filmar el documental “Tras los pasos de Super Pocho” que es la búsqueda de un superhéroe que existió en el primer gobierno de Perón, con la participación de Fernando Martín Peña, historiadores, historietistas, animadores de distintas ramas. Y este año tengo que filmar la ficción “El fusilamiento de Dorrego”.

Más artículos
“La luna representa mi corazón”: Juan Martín Hsu bucea en sus orígenes