“Operación Chocolate”: o cómo a partir de un niño se descubrió una gran estafa

La película estuvo en festivales y estrenará este sábado en la TV PUBLICA

El próximo sábado, al cumplirse 40 años del comienzo de la Guerra de Malvinas e Islas del Atlántico Sur, la TV Pública estrenará, a las 22 horas, “Operación Chocolate”, de Silvia Maturana y Carlos Castro, que refleja el rol de los medios de comunicación durante y después del conflicto bélico, y el posterior proceso “desmalvinización”, que significó el olvido de los soldados, el silencio y la negación de la soberanía sobre las islas argentinas.

Partiendo de la historia de Gustavo Vidal, que a sus 7 años envió un chocolate para los soldados que estaban en el frente de batalla con una carta escrita de puño y letra, con su nombre, dirección y código postal, que fue devuelta al tiempo por un doctor, transformándose en tapa de la revista Gente, como un intento de despegarse de la campaña de mentiras y falsedades que publicó durante la guerra. Para saber más de este atrapante documental, Haciendo Cine dialogó con Maturana.

¿Cómo surge la idea del documental?

Por un compañero, Sergio “el chino” García, que nos acercó una tesina sobre la nota que salió en la revista Gente en julio de 1982. Nosotros la leímos y nos pareció muy interesante, una historia que ameritaba un documental.

¿Cómo llegaste a Gustavo Vidal?

A través de este compañero. Él ya había hablado con Gustavo para su investigación y nos pasó el contacto. Así que lo llamamos y le dijimos que éramos realizadores y que teníamos interés en su historia. Nos citamos en un bar cercano a su lugar de trabajo para conocerlo y que nos conociera a nosotros. Y así empezó todo en 2018. Gustavo se entusiasmó mucho con la propuesta. Tuvimos varias reuniones, charlas con él. Igual que nosotros, tuvo que esperar hasta ahora para ver la obra terminada.

¿Cuánto tiempo de investigación tuvo la película antes del rodaje?

En realidad, la investigación ya estaba hecha. Pero durante la preproducción en Comodoro Rivadavia fueron surgiendo otras ideas y otras personas que podían ser parte del relato.

¿Todos los involucrados con los que ustedes querían trabajar dijeron que sí a la hora de ser convocados para el proyecto?

La mamá, el papá y la hermana nos abrieron las puertas para que pudiéramos hacer la primera parte del rodaje en el AMBA. Ellos aportaron una parte de la historia que los involucraba, porque en 1982 fueron un periodista y un fotógrafo a hacerles una nota a su domicilio después de que recibieran una carta del médico Pedro Peralta, diciendo que el chocolate y la carta que había escrito Gustavo se había vendido en una despensa de Comodoro Rivadavia . Y antes de que saliera a la venta, el periodista les llevó la revista impresa sin la tapa.  Pero había otras cosas que no salieron en la extensa nota de Gente y que los tuvo como protagonistas: llamadas insólitas, temores, el impacto al ver a Gustavo en la tapa. En Comodoro, nos recibió el doctor Peralta.

¿Qué cosas descubrieron, que no habían visto en la investigación, a la hora de hacer la película?

En realidad, durante la preproducción y el rodaje, van apareciendo situaciones que no estaban pensadas de antemano. Por ejemplo, en Comodoro Rivadavia, nuestra productora local, Cristina Villata, nos contactó con una enfermera que había atendido soldados que llegaron al continente y que se acordaba perfectamente de algunos hechos vividos por ella, como comunicarse con la mamá de un soldado para decirle que estaba vivo.

¿Fue complicado acceder a imágenes de archivo? Siempre se indica que es lo más difícil y caro de un proyecto…

Sí fue complicado, sobre todo en pandemia porque no había presencialidad en los archivos.

¿Qué creen que aporta la película en un nuevo y triste aniversario de la guerra?

Una mirada que no fue muy explorada, en relación al rol de los medios de comunicación, antes, durante y después de la guerra.

¿Con qué les gustaría que se conecte la gente con la propuesta?

De la misma manera que se conecta con otros hechos de nuestra historia. Nos gustaría que la vean, que puedan reconocerse como parte de un pueblo que fue solidario y que todavía hoy sigue reivindicando de diversas formas a nuestras Malvinas.

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