“Pleasure”: Ninja Thyberg desnuda el universo del porno en su ópera prima

Luego de su paso por festivales clase A, la celebrada y polémica película de la directora ya puede verse en Latinoamérica dentro del catálogo de Mubi.

Luego de su paso por varios festivales de cine de todo el mundo, incluyendo Sundance y nuestro BAFICI, «Pleasure», primer largometraje de Ninja Thyberg, acaba de sumarse al exquisito catálogo de MUBI.

La propuesta, que narra el detrás de escena del porno a partir del deseo de Bella (Sofia Kappel) de convertirse en la próxima superestrella del cine XXX, se caracteriza por la no sexualización de los cuerpos y por mostrar la crudeza de ese universo. Haciendo Cine dialogó en exclusiva con la joven directora sueca, que empezó su carrera en el mundo del arte con la danza, la pintura y la fotografía antes de empezar su carrera cinematográfica, para saber más de la película.

Antes de hablar de la película, me gustaría saber: ¿cuándo supiste que querías ser directora?

En realidad, la vez que supe que quería hacer películas y ser una directora fue tras tomar una clase, a mis 18 años. Antes había hecho fotos, imágenes, estaba fascinada por las películas y las imágenes. Pero sólo cuando comencé a tomar clases entendí que quería ser parte de la industria. No tenía un deseo específico de ser directora. Pero luego, al avanzar con mis ideas, hice una película. Pero fue casi sin querer, una cosa llevó a otra. No fue un misterio, pero empecé así a identificarme con la idea de ser directora.

Empezaste haciendo fotos, después empezaste en cine. ¿Cómo fue el paso de una cosa a otra?

Primero intenté ser una bailarina. Desde mis 10 a 18 años fui a Institutos de danza. Renuncié a ese sueño y comencé con fotografía de estudio, sobre mujeres bellas. Muchas feministas me decían que era como lo que hacían los hombres. La verdad no sabía cómo continuar. Después me interesé en la psicología, y tras tomar esta clase de cine, además que pintaba, entendí que podía mezclar todos los aspectos en el cine. Entendí que era exactamente lo quería hacer, el medio perfecto. Descubrí el medio y comencé a experimentar y me llevó un tiempo comenzar a hacer películas más convencionales.

¿Qué influencias tenías? ¿A quién admirabas?

Muchas, pero no me impulsaban a pensar “esto es lo que quiero hacer”. Sí recuerdo «La mala educación», de Pedro Almodóvar,  con Gael García Bernal, por ejemplo. La primera vez que la vi, vi la sexualidad entre los hombres y me sentí muy “encendida” por algo voyeuristico que detecté y que estaba por fuera de lo que siempre se mostraba sexualmente sobre mujeres. Hay una vibración muy erótica en la película, con ella miré a los hombres de otra manera. Sentí que hacía que los hombres experimentaran la sexualidad desde las películas. En «Pleasure» ofrecí una mirada sobre cómo el hombre domina a la mujer en la industria del porno, y mis primeros trabajos buscaban crear alternativas al problema. Por eso en la película intenté mostrar el otro lado pero no desde un lugar “sexual” o “sexy”, evitando eso.

Esto por cómo Bella vive esa situación…

Es una situación compleja derivada sobre que el porno no está hecho para mujeres, sino para hombres y sobre cómo viven ellos la sexualidad. Porque el placer puede venir desde otros lados, desde seducir a alguien, cumplir un deseo, lograr pasión, y Bella no se satisface sexualmente en el set. Se pretende que sí, pero no.

¿Cómo fue el trabajo con Sofia?

Logramos un vínculo y ella fue una parte clave para crear el personaje, con sus ideas.  No fue que yo le dije que hiciera algo, sino que fuimos las dos en un fuerte proceso, con responsabilidad y luchas para lograr plasmar lo que queríamos. Y de hecho ella recibió muchos premios por el trabajo que hizo, como el de la Academia Suiza. Estoy muy orgullosa.

Bella dice todo el tiempo VENGO DE SUECIA, entendiendo que es una sociedad más abierta, pero en realidad hay tabúes. ¿Cómo ves vos a ella como ejemplo de la sociedad de tu país, la relación con el porno, etc.?

Desde afuera se lo ve como uno de los países con mayor igualdad, y al ir a otro país te das cuenta de esta diferencia entre hombres y mujeres, donde éstos tienen más poder. Pero a la vez Suecia tiene mucho de blanco y negro: ideas buenas y malas y muchas idealizaciones, en donde el porno y la prostitución son muy criticados por movimientos feministas y de derechos. Estoy orgullosa de mi país, pero también soy muy crítica, sobre cómo sólo algunos llegan a la cima y eso abre otras desigualdades, propias del capitalismo.

¿Tuviste feedback de gente de la industria del porno y feminismos sobre la película?

Sí, pero muy diferentes. Dependiendo del país, pueden ser muy opuestos. Algunos se quejan sobre qué se muestra, que se ve del detrás de escena. Tuvimos grandes apoyos de mujeres, principalmente, de la industria del porno. También recibimos, claro, muchos comentarios de gente a la que no le gustó. Pero también reacciones de algunas que sintieron que contábamos sus historias. La mayoría de las críticas vienen sobre qué quise mostrar y qué no, pero bueno, es mi elección. Traté de ser objetiva en lo que quería contar del asunto. El feedback más grande vino de hombres de 25 a 35 años que apreciaron lo que hicimos y la construcción de Bella. La película la hice sin muchas expectativas y me sorprende todo lo que conseguimos.

¿Cómo te sentís con el lanzamiento mundial del film a través de MUBI?

Me gusta porque amplifica el debate sobre el porno en más países, se dará en muchos países en los que ni siquiera podré estar o dialogar con ellos, pero la amplificación y exhibición es muy buena.

 

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