Productoras: Detrás de «Eusebia en la Higuera»

Con cinco películas producidas en cuatro años, hablamos con Eduardo Pinto sobre la máquina de crear en la que se convirtió la firma que armó junto a Luciano Cáceres y Pablo Pinto para llevar proyectos a la pantalla

Para 2017, Eduardo Pinto tenía cuatro largometrajes estrenados en su haber desde su debut en la dirección con «Palermo Hollywood» en 2004. Pero una vez que se propuso armar junto a los actores Luciano Cáceres y Pablo Pinto su propia productora, se puso al día rápidamente, filmando casi sin parar. Es así que entre 2017 y 2021 estrenó la misma cantidad de películas que en toda la década y media anterior…

Esa productora fue nombrada «Eusebia en la Higuera». En ella figuran películas infantiles («Natacha», adaptada de la bra de Luis María Pescetti), intensos dramas como «Corralón» -que fue vista por más de 7.000 espectadores en un puñado de salas-  y hasta cine de género como la aún inédita «Lo Inevitable» o el rape & revenge social de «La Sabiduría».  La idea es crear contra viento y marea, de manera industrial o de forma independiente, sin esperar a créditos o subsidios estatales pero rodeándose de un equipo de fierro y priorizando el desarrollo de espacios dentro del área del Gran Buenos Aires.

Hablamos con Eduardo, quien acaba de estrenar «Sector VIP», un proyecto por encargo producido por José Celestino Campusano (pero en la que la pasión cinematográfica está intacta como si fuera un filme salido de su riñón), en las pantallas de Cine.ar

Tanto Luciano como vos dijeron en su momento que la productora nace de las irrefrenables ganas de salir a filmar. Una vez que hicieron su primera película, ¿hubo un plan o un armado de qué hacer a continuación?

Siempre hay un diseño o camino a seguir. La idea de la productora es  producir nuestras películas  y así también  generar alianzas con otras productoras. Uno lleva muchos años en la industria y genera vínculos  laborales  con proveedores y  personal técnico y artístico. Generamos trabajo y convocamos a los mismos técnicos y actores y proveedores. Conformamos una familia  laboral:  repetimos los equipos para trabajos industriales e independientes. Ahora, por ejemplo, después de «Sector VIP», ya estamos  generando  una alianza con José Campusano y Horacio Florentín para una nueva película escrita por mi.

¿Cómo vivieron el éxito de «Corralón», que vendió mucho más que buena parte del cine argentino no apoyado por los medios que se estrenó ese año?

Para nosotros fue una sorpresa. La película superó nuestras expectativas. Nos dimos cuenta que podemos  contar con el publico como aliado aún tratando temas sociales, aunque las películas tengan una intensidad y oscuridad dramática,  aunque sea en  blanco y negro. Es fundamental que los espectadores puedan identificarse con la historia. «Corralón» es un caso excepcional que expuso la diferencia de clases llevándola a una ficción  extrema y encuadrando la historia en los géneros del suspenso y del terror psicológico.

¿Cómo eligen las películas que quieren hacer dentro del paraguas de su productora?

Por un lado están los guiones que escribo, que son historias que tienen prioridad. Pero también la idea es hacer películas y personajes que  involucren y movilicen a Luciano Cáceres  y a Pablo Pinto, tanto desde lo actoral como desde la producción. Pablo logró una  importante experiencia como productor de campo, mientras que Luciano lo hizo desde la producción artística. Con todas estas miradas, elegimos los proyectos que llegan a nosotros y que sentimos  que son  posibles de realizar. El caso de «Lo Inevitable», de Fercks Castellani, por ejemplo, se dio porque ahí aplicamos un diseño de producción factible. «Corralón» nació de un diseño de producción que fue paralelo a la escritura del guion; lo mismo que con nuestra ultima película,  «El desarmadero». En el cine independiente, el guion nace junto con el diseño de producción.

«Corralón», «La Sabiduría», «Lo Inevitable», «Desarmadero». Las propuestas que realizan tienen la particularidad de filmarse en locaciones de diferentes partidos del GBA o de la provincia de Buenos Aires. ¿Esta descentralización es buscada o se dio así?

Nuestro origen es el Gran Buenos Aires. Buscamos alianzas con productoras y municipios, buscamos locaciones reales, escenografías naturales, historias que sucedan más allá de la General Paz.  La ciudad esta superpoblada de rodajes y en condiciones y valores muy elevados. Hasta se repiten locaciones y calles en varias películas. Eso me genera rechazo: no me gusta ver una locación en varias películas.

Hicieron películas independientes y otras muy industriales. ¿Cuáles son las principales diferencias al momento de estrenarlas y comercializarlas?

Creemos en el INCAA, pero sabemos que hay un cine independiente, fuera del INCAA, que hay que hacerlo. Si no lo hacemos, ese cine no existirá jamás, esa película no será película. De no ser por la independencia, «Corralón, o «El Desarmadero» nunca se  hubiesen concretado. Por eso creemos  que hay dos caminos de hacer cine: las  películas industriales, donde el INCAA esta presente; y las películas  independientes, aquellas en las que no hay intereses económicos de por medio mas allá de la obra de arte.

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