«Rivera 2100»: Una casa, una historia, una vida

Miguel Kohan, recordado director de "Café de los Maestros", vuelve al documental en el estreno de Jueves Estreno de esta semana en cine.ar

Por Rolando Gallego

En Rivera 2100, de Miguel Kohan, el pasado de la familia Vitale atraviesa el impulso vital de una época en la que la música, la resistencia a la dictadura y el arte, configuraban la vida de un grupo de jóvenes liderados por los padres de Liliana y Lito Vitale.

En el recuerdo de la agrupación MIA (Músicos Independientes Asociados), la nostalgia de un pasado que no vuelve, pero que está vivo en cada rincón de la casa de San Telmo, Kohan construye un vívido relato sobre una experiencia colectiva única. Haciendo Cine dialogó con Lito y Liliana y también con Kohan para saber más de la película.

¿Fue complicado decidir abrir su mundo íntimo y familiar?

Lito Vitale: Vivimos en ese universo, todo lo que está en la casa tiene que ver con nuestra niñez y se mudó todo a San Telmo y es una realidad vigente nuestra, es algo de todos los días, no es que comenzamos a abrir baúles, sino que estamos todos los días en contacto con eso y con la historia de nuestra familia. Liliana más, porque yo tuve una carrera por otro lado, ella con mis viejos forjaron eso y fue muy natural mostrarlo.

Liliana Vitale: Es un continuo presente con esa manera de hacer y legado, sí tuvo en la exposición el vértigo del otro que lo contó y el que lo ve, porque el director puso un foco en ese continuado, no es menor que la película se haya iniciado con los últimos tiempos de mi madre, porque además inauguramos en su dormitorio una especie de lugar de exhibición de sus recuerdos, no lo llamo museo porque no se copaban ellos con esa idea del pasado, y porque además es un espacio muy vivo, y ahora está ordenadito, porque cuando Miguel comenzó era todo un desorden, y él nos dijo que era mejor así. Mi madre acababa de fallecer y Miguel mostró todo el proceso, deteniéndose en rincones, honrando un pasado vivo, porque todo está vivo allí, cine, música, política, cosas que no entran ni siquiera en la cabeza de un marxista como mi viejo, y estoy muy expectante con qué ven los otros del lugar, porque seguimos en el compromiso y es difícil tomar distancia.

¿Fue difícil ensamblarte a Liliana y Lito y decidir desde dónde narrar?

Miguel Kohan: Al principio tenía muy claro que Villa Adelina era un lugar emblemático pero ahora ellos estaban en otro lugar, y en Villa Adelina, descubrimos que había una imprenta, y en el lugar actual también tiene relación con una imprenta, yo los conocía a ellos y a Esther, previamente, pero no imaginé que esa investigación propia previa me iba a llevar tanto hacia la palabra, y ese lugar donde anidan tantos recuerdos, libros y cosas, era el lugar para comenzar, no solo en las fotos y recuerdos, sino en el espacio mismo, es un lugar fascinante, me llevó un tiempo articular el lenguaje y después me dejé contagiar para la atmósfera del lugar. Me fotocopié todo lo que había ahí, las carpetas que guardaba el padre, Liliana y Lito en fotos, tengo millones, podría armar algo nuevo, al principio fue abrumador, pero supe que había que dejarse llevar por la atmósfera de la casa, que es un lugar increíble, que como realizador uno los busca, lugares que te inspiren. Allí fui y dejé que me influenciara y así surgió también, por ejemplo, lo de proyectar imágenes en las paredes.

¿Da bronca el hecho que hoy no existan espacios como Riviera donde la cultura era clave?

Lito Vitale: Es un signo de los tiempos, es la resultante natural de cómo se manejan las cosas en el mundo armado de esta manera. Nosotros pertenecimos al 3 por ciento.

Liliana Vitale: Claro, por eso somos los que somos.

Lito Vitale: Pertenecemos a ese universo, tal vez algunos de nosotros se codeo con más trascendencia, o menos en algunos momentos, pero más allá del resultado, el éxito o no, la trascendencia o no, la base es la misma, hacer las cosas por necesidad artística y moverse por los sueños, por eso en este mundo de hoy no nos afecta tanto la situación y si ganamos más, menos, mucho o nada, porque el motor siempre fue hacer, obvio que hay necesidades, pero la gente que maneja el mundo lo único que quiere ganar es plata, para nosotros ese no es el fin, por eso no lamento que no haya más gente interesada en mi historia, en esta historia, y eso no está mal. Mi viejo, cuando tuve un poco más de éxito, me dijo “lo peor que puede pasar es lo que está pasando ahora, porque te vas a estancar ahí para querer más”, que fue lo que pasó, y tuve que trabajar para salir de ahí y no repetirme.

¿Crees que la película puede inspirar a recuperar ese espíritu en algunos jóvenes?

Liliana Vitale: Siento que es parte de un hilo histórico que se va pasando la posta, siempre hay auto gestión, economía popular, gente inventando proyectos, independiente de las compañías y del estado, luego hay algun apoyo, pero tu funcionamiento creativo y productivo no depende de eso, podes crear, y cómo creas un mundo nuevo, con el de al lado, eso en sí mismo no es trascendental, a veces no vende mucho, la base es la construcción cercana. Creo que cada vuelta del mundo es una revolución, seguiremos siendo el tres por ciento, pero ese es un lugar de transformación, porque no cuenta la historia del 97, sí las masas críticas, transformadoras, pero esta manera de crear en el mundo sigue vigente, y más en un momento en donde no hay respuestas del mundo creador se puede pensar en otra vuelta de tuerca y creador.

La película no es solemne ¿Cómo fue pensarla desde ahí?

Lito Vitale: Gracias a la libertad con la que se manejó la gente de la productora y el director, fue una apuesta de ellos, el hilo estético es el de Miguel, nos entregamos a eso y hemos tenido algunos cambios de opiniones, pero en un punto con Liliana entendimos que eso respondía a él, porque si no contaríamos nosotros la película.

Miguel Kohan: Fue un devenir a medida que iba investigando, el encuentro con Esther fue fundamental, antes del rodaje oficial, eso fue un puntapié inicial necesario donde ella me transmitió cosas de manera muy fuerte e intensa, agradezco ese encuentro. La estética se fue encontrando en el hacer y la experiencia, valoro mucho hacer cine en el camino, no por improvisar, sino, con una investigación previa, influenciado por los actores, ver cómo aparecen los frames. En la casa aparecieron elementos que me permitieron interpelar cuestiones sobre la experiencia. Para mí la película fue una experiencia transformadora. Siempre pensé que la película tenía que pasar en la casa, implicando un gran desafío porque no sabía si realmente eso podía dar cuenta de MIA y la familia Vitale, pero luego ví que sí, porque creo que las películas no sólo están hechas para ser vistas sino experimentadas.

¿Cómo te sentís estrenando online?

Miguel Kohan: Está bueno el estreno online, está teniendo buena afluencia de público, la gente está ávida de contenidos y tener nuestras plataformas es una manera de defender lo nuestro.

¿Con qué les gustaría que la gente se conecte de la película?

Lito Vitale: No tiene sentido lamentarse del pasado, pero sí teníamos proyectado el estreno el 16 de abril, cumpleaños de nuestro padre, dentro del BAFICI y eso sería como una celebración y no se pudo hacer. Lo más interesante que muestra la película, o intenta mostrar, es el espíritu de corazón y pases cortos, que con la jugada esté todo dicho, no con el resultado, y eso me gustaría que alguna gente joven lo vea, sé que muchos se conectan con el espíritu de MIA y la película les disparará cosas para buscar que no están en ella, porque es el espíritu de la película.

Liliana Vitale: Me inspira ver con qué se conectarán, prefiero no prejuzgar o pensar nada, ver qué retoman, qué hilo toman, Lito dice que los pibes se conectan con la música de MIA, pero la música de MIA antes no existía, sólo enunciado en libros, y en algún momento apareció en grupos de amigos descubriendo algo, eso está bueno, cómo se escucha hoy la experiencia MIA, porque estábamos experimentando eso, no teníamos un líder de banda, sino varios frentes, cosas de gran formato, operas rock, eso me gusta, si se conectan con eso. Hace tiempo que veníamos intentando encontrarnos con MIA y fue un lujo hacerlo, y que además sea filmado, un encuentro real, mágico, no para la cámara, y agradezco la posibilidad porque nos permitió a todos renovar el sentido original de todo.

Miguel Kohan: Con una idea que aparece en la película, que me transmitieron ellos en unos encuentros, que es el concepto de goyete, que me encanta, que es muy neustro, que ahora es más importante que nunca, que las cosas tengan goyete, eso sería interesante, y también la cuestión de la experiencia, que es algo que tenemos limitado, creo que la película revaloriza eso como experiencia transformadora, el goyete tiene eso, traducción de la realidad en un sentido, no personas autómatas transitando por el mundo sin saber lo que hacemos. Además la experiencia colectiva, que en los setenta era difícil, porque era muy clausuradora del deseo.

 

 

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