“Sueños”: Marcos Martínez visibiliza los deseos de la gente en situación de calle.

Tras pasar por algunos ciclos, llega a las salas y a Cine.ar este potente documental

Marcos Martínez presenta en salas y en Cine.ar su película «Sueños», en la que desanda las vicisitudes de un grupo de habitantes de la Ciudad de Buenos Aires a los que la suerte les jugó una mala pasada. Exponiendo su realidad, y gracias a entrevistas en las que abren su corazón mirando a cámara, Martínez logra, además, que cuenten sus sueños recurrentes, muchos de los cuales, claro, tienen que ver con aquello que no tienen o perdieron. Haciendo Cine dialogó con el director a horas de presentar su película.

¿Cómo surgió la idea de «Sueños»?

El punto de partida de “Sueños” fue hace muchos años a partir de una nota periodística sobre la vida dentro de las cárceles que me quedó muy presente donde una persona detenida decía a modo de código carcelario: “Nunca despiertes a un preso si lo ves durmiendo porque es el único momento en que está libre”. Me atrajo mucho esa idea del sueño como un espacio sagrado y como la posibilidad de atravesar una realidad diferente. La frase dio mucho tiempo vuelta en mi cabeza hasta que al ver cada vez más personas durmiendo en las calles de la Ciudad de Buenos Aires, que de algún modo para ellos es como una cárcel con las puertas abiertas, empecé a preguntarme si les sucedía algo similar con el dormir y los sueños. Estas preguntas me impulsaron a vincularme con distintas personas que viven en situación de calle. Al contarme sobre sus noches, encontré que se repetían ciertos tópicos: lo difícil de lograr un sueño profundo, la dificultad de discernir entre el estado de vigilia y el de dormir, la presencia de fantasmas del pasado en los sueños. También que al contar sus sueños muchas veces se les mezclaban con pensamientos que tenían antes de dormirse y con deseos frustrados. Me gustó entonces tomarlos como sueños documentales. Sentí que a partir del relato de sus sueños era posible conocer más en profundidad sobre sus personalidades e historias de vida. Y llegar a que se revelen diferentes elementos íntimos que difícilmente surjan en una clásica entrevista periodística, que por lo general los presentan y reconocen únicamente como gente de la calle, es decir, de algún modo, se los despersonaliza. Que cuenten sus sueños en una película siento que es una manera de representarlos como sujetos.

¿Cómo se resignificó tras la pandemia que aún estamos atravesando?

La pandemia desgraciadamente potenció mucho más la temática que desarrolla la película. Las personas que viven en situación de calle en plena pandemia pasaron a habitar una ciudad semi vacía, donde la mayoría de los elementos que les permitían subsistir casi no estaban más: cartones que tiran empresas y comercios, restaurantes que les entregaban platos de comida, transeúntes que los ayudaban ocasionalmente y diferentes changas propias de una gran ciudad en movimiento. También repercutió muy fuerte la frase “Quédate en casa” que para ellos significaba “quédate en la calle”. Así que es inevitable pensar a partir de la película cómo habrá sido de difícil atravesar la pandemia viviendo en la calle. Lamentablemente, durante el año 2021 de pandemia, fallecieron dos protagonistas de la película.

¿Cómo seleccionaste a los entrevistados?

Al principio la elección de los protagonistas estuvo basada principalmente en la fuerza de los relatos de sus sueños. Pero con el avance del trabajo de campo empezaron también a cobrar relevancia las personalidades y la manera cotidiana de subsistir en la calle. El equilibrio ideal era que el sueño y la historia de vida de cada persona tuvieran un mismo grado de fuerza. Por supuesto no siempre sucedía. Entonces muchas veces el camino era profundizar aún más el vínculo con un protagonista, con el fin de lograr potenciar su intervención en la película. Fue un largo proceso la selección de los entrevistados debido a que se trata de una película coral, con muchos testimonios, con la idea de reflejar las más variadas historias de vida.

¿Pensás que esta película ayuda a visibilizar el fenómeno creciente de personas en situación de calle?

Entiendo que la película puede generar en los espectadores un estado de reflexión y de sensibilidad ante esta histórica problemática social. Y que, de algún modo, se sienta también interpelado como ciudadano. Es fuerte como en la vorágine del día a día pareciera que integramos naturalmente al paisaje urbano encontrarnos con personas que duermen a un costado de la vereda, dentro del hall de cajeros automáticos y en plazas. Así que ojalá la película genere en el público lo que sostienen muchas organizaciones sociales sobre que es fundamental “visibilizar para humanizar”.

¿Cómo trabajaste con los/las entrevistados/as para lograr la intimidad necesaria para que te relaten sus vivencias y, claro, sus sueños?

Fue muy importante primero generar con cada uno un encuentro de charla horizontal, en el que hablábamos de los más variados temas cotidianos y personales. Así fue que con parte del equipo de la película compartimos con los protagonistas muchos días de caminatas por la ciudad, partidos de trucos en parques, improvisadas comidas nocturnas. Después de ir afianzando un vínculo de confianza, aparecía la charla más dedicada a los sueños. Para la mayoría fue una buena sorpresa, un tema distinto del que poco hablaban y mucho menos le habían preguntado en alguna entrevista. Y era sorprendente lo que sucedía después de que me contaban algún sueño. Se generaba un momento de desahogo emocional, la complicidad de compartir un secreto guardado, el agradecimiento por la escucha atenta. Estas emociones y el tiempo compartido, nos permitieron llegar de la mejor manera al momento de prender la cámara para grabar los testimonios.

En tus películas, generalmente, el lugar de protagonistas es ocupado por personas corridas de esos lugares, personas que la cultura hegemónica jamás pondría allí. ¿Por qué motivo?

Coincido totalmente lo que decís. Es algo que se fue dando, afianzando con la búsqueda de cada nueva película. Las motivaciones siempre giraron alrededor de problemáticas sociales y culturales que me movilizan. Pero también un motor importante suele ser como un enojo con cómo encuentro que son desarrollados estos temas por programas de televisión, notas en diarios, ciertos documentales. No solo por su contenido, que suele ser estigmatizante, prejuicioso, lastimoso, sino también por la forma en qué son contadas. Así es que me motiva siempre abordar estás temáticas desde puntos de vista menos transitados.

¿Qué te acercó al cine, además de haber estado en el lugar que me encuentro hoy pensando estas preguntas?

Ver y disfrutar mucho cine de chico. La salida al cine era siempre (y sigue siendo) un plan perfecto.  Así que ya en la secundaria estaba convencido de que también iba a estudiar y a hacer cine. Encontré en el hacer cine el mejor lugar para expresarme, vincularme y para de vez en cuando ser feliz, que no es poca cosa.

La película tuvo funciones en La Nave de los sueños y otros espacios y finalmente llega a salas. ¿Expectativas con el estreno?

Estamos muy contentos con el estreno en salas. Es un momento de encuentro y de celebración necesario para quienes realizamos la película y los protagonistas. Las expectativas por supuesto siempre son que vaya mucho público, que los espectadores tengan la posibilidad de ver la película en pantalla grande. Pero me parece que hoy el sentido de un estreno en salas de una película documental consiste también en darle más visibilidad, generar una repercusión, que la gente sepa que existe, con el fin de que después el público la tenga presente cuando la encuentre en una plataforma de Internet, se programe en un canal de televisión pública, o se de en un ciclo de cine.

¿Estás trabajando ya en un nuevo proyecto?

Estoy en la etapa de investigación de dos temas que todavía no sé si se convertirán en películas documentales. Uno es sobre todo lo que se encuentra y no en las profundidades del Río de la Plata y el otro sobre el particular recorrido de los objetos hogareños que compran y venden los camiones “chatarreros”. Pero, por lo general, después de un largo tiempo de investigación, termino de darme cuenta si hay una película o no, si tengo algo para contar sobre ese tema. Pasada esa etapa, comienzo el proceso de buscar apoyos y subsidios para realizar la película. Así es que con viento a favor, sobre todo con lo difícil que está hoy obtener apoyos y subsidios, recién estaré grabando de acá a largos meses.

 

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