«Tengo Miedo, Torero»: estreno de la semana en Cine.ar

Adaptada de una de las novelas más icónicas de la literatura moderna chilena, la película de Rodrigo Sepúlveda revisita el pasado reciente de Chile encarnado en un personaje único

POR ROLANDO GALLEGO

El estreno de Tengo Miedo Torero, de Rodrigo Sepúlveda, en Cinear, con Alfredo Castro, Leonardo Ortizgris, Luis Gnecco, Amparo Noguera, Julieta Zylberberg y Ezequiel Díaz, entre otros, versión libre de la novela del gran Pedro Lemebel, propone un viaje hacia un Chile de doble moral, donde la dictadura y la resistencia, marcaron a fuego las disidencias y nuevas sexualidades que emergían.

La película, al igual que la novela, transcurre en Chile. Es el año 1986 y en plena dictadura de Augusto Pinochet. Es en este entorno en el que se desarrolla la historia de un amor platónico entre «la Loca del Frente» (Castro), una vieja travesti quien se dedica a bordar manteles para esposas de militares y vive en un empobrecido cité de Santiago, y el joven Carlos (Ortizgris), un guerrillero mexicano del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Estos se encuentran luego de que La Loca escapara de un club nocturno allanado por Carabineros de Chile en pleno show, asesinando a algunas de las locatarias, travestis, ahí presentes. La posterior persecución de las fuerzas policiales a las personas que huían del local provocan que Carlos, quien merodeaba por la calle encontrara y escondiera a la mujer, acción que terminaría enamorándola del desconocido.

Con el pasar de los días, la relación entre ambos empieza a cambiar de un encuentro fortuito, a ser amigos cercanos, pero con La Loca coqueteándole cada vez que puede. Con tal de seguir viendo a su “príncipe”, empieza a cumplirle favores que terminarán vinculándola con la planificación del Frente Patriótico para asesinar a Pinochet.

Haciendo Cine pudo dialogar con Castro y Sepúlveda para conocer detalles de una película que generó alguna polémica por cómo se ha representado el mundo de Lemebel, principalmente por los defensores a ultranza del artista, pero que se ha convertido en uno de los éxitos del año en materia cinematográfica en Chile.

“Hace 15 años Pedro me entregó el papel, la iba a dirigir un realizador italiano muy joven, pero que nunca la hizo, Vanni Gandolfo (Me ne fregó!), y me dijo “quiero que seas la loca del frente”, para mí fue un honor porque él era una figura muy importante en la lucha LGBTIQ, y pasó el tiempo hasta que me llamó Rodrigo. En su momento había leído la novela, el guion me parece estupendo y no tuve dudas de aceptar. Lemebel es una figura muy importante en Chile y por cariño a él y su obra y escritura se volcó a verla, en dos días la vieron 170 mil personas, una locura”, cuenta Castro a HC.

“Como actor es un llamado a que lo hagas exagerado, sobreactuado, y mi desafío fue no hacer eso. Me encontré con un íntimo amigo de Pedro y le pregunté si tenía que “mariconear” o hablar como mujer, me dijo que por ningún motivo, si debía hablar con lenguaje de calle, y me dijo que tampoco. Así que compuse al personaje de manera interna ofreciéndole mucha dignidad, porque además representa a una parte de la sociedad”, agrega.

“Para mí era clave entender que una cosa era la novela y otra el guion, y dejé cosas afuera, una vez que entendí eso me liberé. Alfredo estaba ya en una producción que iban a hacer italianos, con Pedro vivo, incluso, convocado por él mismo y le dijo “tú vas a ser la loca”. Así que fue sencillo tomar la decisión. Para el resto de los actores hicimos castings, en Santiago, en Argentina y en México. En Chile era complicado encontrar a alguien para encarnar a Carlos, porque la mayoría de los actores están en teleseries y es complicado que puedan trabajar en este tipo de producciones, y en México conocí a Luis. A Julieta la ubicaba de Relatos Salvajes, y ella me presentó a Ezequiel. Además la música la hizo Pedro Aznar y se montó toda en Argentina”, menciona Sepúlveda.

“Para mí era importante meterse en el contexto histórico, pensando el momento de hoy, y Pedro fue fundamental para el movimiento de liberación de temas sexuales, fue un gran cronista y también aparecía con tacos y pintado en un Chile que por ley prohibía la homosexualidad hasta 1989. Hoy día es distinto, pero la izquierda chilena fue muy homofóbica, y eso lo muestro. Lemebel  es clave para nuevas generaciones, pero en su momento era visto como peligroso, en un acto llegó a besar en la boca a Ricardo Lagos. Hoy lo quieren mucho pero por ejemplo nunca se le dio el premio nacional de literatura. Es una deuda que tiene Chile con él”, concluye el director.

 

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