«The Art of Political Murder»: el «True Crime» de HBO

Hablamos con Paul Taylor y Francisco Goldman, realizadores del documental que reconstruye el brutal asesinato del obispo de Guatemala Juan Gerardi, y que acaba de estrenar en la pantalla de HBO.

En un diálogo apasionante y exclusivo, Paul Taylor, director, y Francisco Goldman, escritor de «El arte del asesinato político: Quién mató al obispo», revelan el proceso de trabajo que hicieron para la película «The Art of Political Murder», que llegó ayer a la pantalla de HBO.

En ella se reconstruyó el brutal asesinato del obispo Juan Gerardi, y que asombró a la prensa nacional e internacional, ya que días antes había denunciado a las fuerzas militares por las atrocidades que cometía ante la Oficina de los Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala.

¿Cómo llegás, Paul, al trabajo de Francisco y cómo te sentiste con la propuesta Francisco de transformarla en una película?

Paul Taylor: Me acercaron el trabajo de Francisco y me invitaron a hacer un documental. No había leído ni 20 páginas que ya me involucré, porque es un libro brillante.

Francisco Goldman: Yo estuve feliz. Anteriormente habían querido llevarla al cine, pero fue un proceso aburrido de escuchar a gente de varias plataformas. Escuchar a gente que ni siquiera había leído el libro. Fue horrible y realmente pensé que nunca se iba a producir el film. Pero finalmente llegó a HBO, donde obtuve el mejor feedback. Me quedé feliz por la primera charla y luego no escuché de ellos durante mucho tiempo, hasta que me pidieron contactos de algunos medios en Guatemala y luego fui a rodar mi parte. Para mí, fue sólo hablar de algo que viví pero ellos hicieron todo.

Pero vos escribiste el libro…

FG: Claro, nunca imaginé estar involucrado en esto. Nunca quise hacer periodismo, sino más que nada en mis novelas. Entonces me convocaron del The New Yorker para escribir sobre este caso y a los días entendí que era una puesta en escena muy dramática. Probablemente haya sido también político, pero me involucré con los jóvenes y entendí que era un asesinato completamente blindado y que nunca iban a encontrar a los culpables. Tenían apoyo del gobierno, acompañamiento de las fuerzas policiales y nunca esperaban que los jóvenes, de los quienes ni se sabía su nombre, iban a ser investigados, apoyados por la Iglesia. Viajé allí, estuve con ellos durante una semanas, y comenzó la historia, con el taxista, el Capitán Lima. Luego el caso se volvió cada vez más complejo involucrando a más y más personas. Pero mi núcleo comenzó con los jóvenes. Así comenzó todo.

Más allá del trabajo de Francisco, ¿qué sabías que sí ibas a contar? La historia dialoga con la historia política y social de Latinoamérica.

PT: Tenía el libro, que era de una gran ayuda, con mucha información. Fue un trabajo de varios años, y él mantiene una larga relación con muchos de los involucrados, así que el trabajo que usualmente se hace antes de rodar, ya estaba. Tal vez el desafío fue enfocar todo de otra manera. Es un caso complejo, no hay una sola pista que haya involucrado a los culpables, los cuales pueden ser miles. Entonces era difícil pensar en narrar el caso sin contar la historia de Guatemala, y tuvimos que dejar muchas cosas de lado del período, de las primeras investigaciones y juicios. Tomamos decisiones que creímos que involucraría a las personas emocionalmente, como la relación con los jóvenes, y cómo afectó la muerte a muchos. También queríamos transmitir la idea de peligro y corrupción que se vive en el país, el cual era muy peligrosa para los involucrados. Eso quise transmitir en el film. La idea estructural era que la gente escuche los testimonios a la vez que los investigadores. El clima se transmite por ahí y queríamos que sea parte de la progresión dramática, hay muchas cosas que necesitaba que estuvieran. Debíamos ser astutos y dejar aquello que sirviera para el crecimiento dramático.

FG: Vi un primer corte y me sorprendí que la nueva versión comienza cuando la otra terminaba. También cómo se acentúan determinados aspectos, entendiendo que nadie era lo que parecía. En el libro, el Capitán Lima, que es el gran villano, pero también el mejor personaje, para mí es Rubén Chanax, ese indigente ambicioso que hace su propio viaje para contar lo que él vio. Él también tenía que sobrevivir, se lo sacó de una situación particular, y si leés el libro ves eso.

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