“Una sola noche”. Emilia Attias y Naim Sibara se enamoran en las cataratas

La propuesta fue rodada en pandemia y se estrena en salas este jueves 23

«Una sola noche» marca el regreso al cine de Emilia Attias junto a Naim Sibara, dirigidos por Luis Hitoshi Díaz, que narra el encuentro de dos extraños en medio de un lugar ajeno para ambos.

Rodada en Misiones, con el apoyo del IAAVIM, Haciendo Cine dialogó con los protagonistas para saber detalles de cómo fue para ellos conectarse con el otro como pareja actoral.

¿Emilia, cómo es volver al cine para vos?

Emilia Attias: Para mí es muy gratificante. Lo extrañé bastante, y fue loco porque en pandemia filmamos una película en casa. No sentimos, tal vez como otros colegas, el alejamiento de la interpretación en cine, que fue muy duro para muchos. Y rodamos con el director que vino un mes a vivir con nosotros, para contar cómo una pareja desconectada volvía a hacerlo, e hicimos todo nosotros: yo hice maquillaje, el vestuario, continuidad. El director por zoom y con el director de fotografía nos decía cómo poner las luces, sumado a las cabezas de equipo. Así estuvimos conectados con la interpretación y el cine. También hicimos una serie. Pero esto fue volver al set, al cine, con mucha ayuda del IAAVIM, todos con el entusiasmo de volver a filmar que hizo que todo tenga una magia especial. Eso fue muy gratificante por parte de todos.

Naim, ¿qué aditamento adicional tuvo el trabajar con Emilia?

Naim Sibara: La película no se desarrolló bajo los ejes de la normalidad, imposibilitando el dialogo directo con otras áreas. Más allá de eso, disfruté mucho hacerla y actuar con Emilia, porque más allá de ser pareja, no la conocía trabajando. Sintiéndola, porque nuestro trabajo es sentir al otro. Es un abstracto que está pasando pero sentís al otro. Lo disfruté mucho. Nos unió mucho, nos llenó de un compañerismo, de un código secreto que no lo tenía.

¿Cómo fue descubrir a Naim en el set, compartiendo trabajo y multiplicándolo por tres en pandemia?

Emilia Attias: Lo que rodamos en casa en pandemia era distinto porque estábamos todo el tiempo con eso, fue muy experimental. De hecho hemos ensayado en casa, haciéndonos la gamba el uno al otro. Pero lo de «Una Sola Noche» fue distinto. Me dio mucha satisfacción personal por ser su compañera afectiva descubrirlo así, porque conozco la capacidad que tiene y me daba mucha felicidad de verlo desenvolverse para que más gente lo conozca en esa faceta. Además, a nivel profesional, es muy fácil trabajar con él. Es muy buen compañero, te da espacio, y por los años que tenemos juntos, los dos siendo actores, trabajamos de manera parecida, y nos entendimos mucho. Fue muy fácil y placentero.

¿En qué momento de tu vida te llega Lucía, tu personaje?

Emilia Attias: A mis 35 años recorrí un poco de la complejidad del ser humano, de la mujer. Creo que tengo más herramientas para encarnarla que a mis 25, estoy un poquito más adelante que ella para resolver. Siento que puedo darle algunos consejos. Soy Lucía, fui Lucía en la película y lo que hice fue empatizar con su búsqueda, sobre quién es, qué la hace feliz, tener crisis al respecto. Es incómodo para una mujer con su ímpetu, no saber. Me identifico con ella, más joven, que el ímpetu que tenés no te permite tener todo bajo control. Lo que hice fue no juzgarla, entenderla, acompañarla, disfrutar de la frescura de la juventud. Todas las etapas de la vida tienen su encanto. Hay etapas de la juventud en las que yo padecí un poco esto que ella atraviesa. La juventud es muy brillosa en muchas cosas, pero no te conocés tanto, te estas descubriendo. Es parte del encanto de la juventud, pero lo que viví para mí fue incómodo, por lo que agradezco estar más aplomada.

Y para vos Naim, ¿cómo fue ponerse en la piel de Horacio?

Naim Sibara: Empecé a estudiar teatro de muy chico, fui al conservatorio, hice todas las cosas que tenía que hacer para ser actor y me dediqué al humor y la comicidad porque me costaba muchísimo ser yo mismo. Por eso me era más fácil con un alterego, con una máscara; me sentía cómodo y protegido. Hacer esto, donde me jugué más a ser yo, no tiene realmente tanto de personaje, sino de mí mismo. Y yo tenía una enorme inseguridad de mostrarme cómo soy, sacando todo, y la honestidad es lo que más cuesta. Acá sos vos, no tenés que exagerar nada, no tenés ningún subterfugio o truco de los que estás acostumbrado hace muchos años, lugares comunes que sabes que funcionan.

 

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