«Vendrá la Muerte y Tendrá tus Ojos»: El amor después del amor

Presentada en el 34 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, finalmente ahora llega a Cine Virtual de PCI cine con su poética propuesta.

Dos mujeres que han compartido toda una vida juntas se ven enfrentadas a la enfermedad de una de ellas. La mujer enferma decide no seguir ningún tratamiento y ambas se mudan a una pequeña casa en el bosque hasta el día que la muerte llegue a sus vidas. Es así como volverán a reencontrar el amor que con el tiempo fue sepultado por la rutina. Poco a poco fortalecerán su relación mientras fuera de la cabaña la muerte aguarda su momento.

La nueva película de José Luis Torres Leiva, Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, propone un viaje hacia la conexión entre dos mujeres, encarnadas por Julieta Figueroa y Amparo Noguera, y la inevitable muerte de una de ellas.

Haciendo Cine dialogó con Noguera y Leiva para conocer más detalles del film que puede verse en www.puentesdecine.com

“Traté de no encasillarlas en ningún lugar, quería mostrar otra perspectiva sobre ellas y la muerte, en retratar el acompañamiento entre ellas y cómo eso transforma el sentimiento. Y que sean dos mujeres tiene que ver en la génesis del proyecto, que lo escribí para Amparo y Julieta, sabiendo que la energía femenina podía sostener ese tipo de mirada, más allá de cualquier encasillamiento”, cuenta Leiva sobre los inicios del proyecto y la selección de sus protagonistas.

En cuanto al trabajo en rodaje para lograr la química entre Figueroa y Noguera, el realizador se explaya: “No hubo ensayos o trabajo previo. Nos juntamos anterior al rodaje a charlar sobre la muerte, surgiendo experiencias personales de cada uno y desde allí pensamos lo que iban a atravesar en el rodaje. Rodé en orden cronológico para que tuviera la energía de lo que iban a vivir en el rodaje. Fue interesante porque había un acercamiento y mirada de acuerdo a lo que captaba la cámara, que en un punto era documental de lo que ellas vivían en ese momento”, agrega.

“El proyecto lo comencé a pensar hace muchos años, como cinco, después de la muerte de amigos y conocidos. Muchos me comentaron cómo era acompañar al otro, más allá de la agonía o el tránsito en sí, y me llevó a pensar en una propuesta centrada en la transformación del sentimiento de la persona que uno ama en el proceso. Creo que la película habla sobre eso, sobre ese tiempo de espera y cómo cambia tu percepción sobre la persona que tú amas en ambos sentidos. Esa fue mi idea, sabiendo lo difícil que era abordar el tema”, dice.

Noguera habla sobre cómo fue el proceso creativo junto a su compañera y bajo las indicaciones de Torres Leiva. “Más que enfrentar personajes, el director quiere ver a personas en una situación, y tenés que poner el corazón al servicio de la historia. Es algo simple. No tengo que caracterizar a una enfermera, sino conectar con el corazón y la mente directamente. Te sentís contenido por su cámara y por la escena. Creés que estás actuando de una manera y cuando la ves es otra cosa, porque él te enfoca la mano o un ojo. Él lee muchas cosas en el cuerpo del actor, ahí ve la verdad”, menciona Noguera.

“Julieta es una persona muy particular, dulce, generosa, amable, amorosa, no me costó enganchar con ella. Y José Luis nos conversó un tiempo antes de rodar. Nos juntábamos, tomábamos café, nos contamos la vida. Hubo un vínculo afectivo independiente de él, y al generarse esa situación tan cercana no fue difícil actuar, nos daba miedo”, suma.

“No me resultó una película compleja, estuvimos todos entregados a ese trabajo, a entender las situaciones. Lo que estábamos haciendo, sus indicaciones eran simples: dale comida, tapala. Y el afecto que hay que poner en eso era muy grande”, termina.

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